Álvaro Uribe ofreció disculpas al Gobierno y pueblo de Ecuador por violar su territorio.
La resolución de los presidentes latinoamericanos del Grupo de Río rechazó ayer la incursión de Colombia en Ecuador, en la que se dio muerte a Raúl Reyes, número dos de la guerrilla de las FARC, pero no la condenó como exigía el presidente ecuatoriano, Rafael Correa.
La declaración de 21 jefes de Estado o cancilleres del Grupo de Río sobre los recientes acontecimientos que llevaron a un grave conflicto entre Colombia y Ecuador fue leída por el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández.
El documento respaldó la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre la crisis andina, provocada por una incursión de militares y policías colombianos el 1 de marzo del 2008”, contra un campamento guerrillero ilegal en territorio ecuatoriano, en la que falleció Reyes.
El documento puntualiza que “rechazamos esta violación a la integridad territorial de Ecuador” y reafirma “el principio de que el territorio de un Estado es inviolable y no puede ser objeto de ocupación militar ni otras medidas de fuerza por otro Estado, directa o indirectamente, cualquiera fuera el motivo, aun de manera temporal.
Añade que “tomamos nota, con satisfacción, de las plenas disculpas que el presidente Álvaro Uribe ofreció al Gobierno y pueblo de Ecuador, por la violación de su territorio y la soberanía”.
Ratifica también el compromiso de Uribe, en nombre de su país, de que los hechos no se repetirán en el futuro bajo ninguna circunstancia, cumpliendo lo que disponen los artículos 19 y 21 de la Carta de la OEA”.
Asimismo, resalta la decisión del presidente Rafael Correa de recibir la documentación ofrecida por Uribe y que habría llegado a poder del Gobierno de Colombia tras los hechos del 1 de marzo, a fin de que las autoridades judiciales ecuatorianas investiguen eventuales violaciones a la ley nacional”.
Reitera “nuestro compromiso con la convivencia pacífica en la región, basada en los preceptos fundamentales del derecho internacional contenidos en las cartas de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos, así como en los objetivos esenciales del Grupo de Río, además de “nuestro firme compromiso de combatir las amenazas a la seguridad de todos sus estados, provenientes de la acción de grupos irregulares o de organizaciones criminales, en particular de aquellas vinculadas a actividades del narcotráfico.
Colombia considera a esas organizaciones criminales como terroristas.
Además, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció al final de la cumbre el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Colombia.
“Nicaragua da para atrás lo que era la ruptura de relaciones con Colombia”, anunció Ortega al cierre de la cita del Grupo de Río en Santo Domingo, República Dominicana, en la que se dio un abrazo con el mandatario colombiano, Álvaro Uribe, en señal de acercamiento.