- MAR. 08, 2008 - Foto - Música - EL UNIVERSO
QUITO. El Ágora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana fue invadida con el rock de Deep Purple.
La lluvia no detuvo a los fanáticos que abarrotaron el Ágora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
La fuerte lluvia que cayó en Quito el jueves pasado no impidió que alrededor de 4.500 personas asistieran al concierto del legendario grupo de hard rock británico Deep Purple.
Las filas en las afueras de la Casa de la Cultura Ecuatoriana se empezaron a formar desde las 15:00; adentro, el Ágora estuvo a reventar y era de esperarse, pues pocas veces visitan Ecuador bandas como Deep Purple, una de las máximas exponentes del heavy metal.
El espectáculo, programado para las 20:00, lo abrió el grupo local Anima Inside. Recién a las 21:15 salió a escena la nueva conformación de Deep Purple: tres de los integrantes originales: Ian Gillan (voz y armónica) Roger Glover (bajo), Ian Paice (batería) acompañados de Steve Morse (guitarra) y Don Airey (teclados). Todos músicos extraordinarios, perfectamente acoplados y con look juvenil y atlético, a pesar de los años.
Pictures of home fue la canción que inició la jornada, luego siguieron 16 piezas más, algunas de su último CD Rapture of the Deep y otras clásicas de sus 40 años de carrera. En la segunda canción, Into the fire, Gillan se ganó al auditorio al sacar la bandera de Ecuador, ponérsela sobre los hombros y besarla.
Luego siguieron dos solos: uno del guitarrista Steve Morse que comenzó con una obertura clásica, para luego pasar por pedazos de algunos temas y concluir una versión de Sweet child of mine de Guns & Roses.
El otro, del tecladista Don Airey, quien logró poner emotivo al público con un popurrí que inició con Santana, pasó por Mozart, incluyó El Chulla Quiteño, que fue ovacionado, y terminó con una versión de la Guerra de las Galaxias.
Gillan, que ha sido considerado una de las mejores voces del rock inglés, demostró que a sus 63 años aún puede hacer muchos de los falsetes característicos de sus composiciones.
En Smoke on the water sonó exactamente igual que en la grabación de hace 20 años, sin embargo, en Highway star se notó falta de potencia en la voz. Tal vez por esto, el concierto tuvo espacios de descanso para el solista, quien, descalzo, se sentaba en un lado del escenario entre canción y canción, mientras sus compañeros se lucían con sus instrumentos.
La primera despedida vino después de Smoke on the water: “Gracias, muchas gracias”, dijo en español y luego we love you Quito and Ecuador, you are fantastic”. El público no los dejó ir, y regresaron con dos canciones más. Se volvieron a despedir con Highway star, y esta vez sí se fueron, dejando a un público eufórico pero satisfecho.