Domingo 02 de marzo del 2008 El País

Inundaciones afectan cultivos

JOSÉ OLMOS Y JUANA VON BUCHWALD

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PAYO, Guayas. Jorge Ibarra recorre la platanera afectada por el desborde del río Payo.

Unas 25 mil hectáreas de banano se habrían malogrado por las inundaciones y crecientes. Los daños estimados: $ 300 millones. El sector arrocero ha perdido unas 81.510 hectáreas (23% del área sembrada en el país) que debían producir 3,2 millones de quintales. Al precio actual significa $ 97,8 millones perdidos.

Con resignación y amargura, Augusto Ronquillo recoge del lodo puñados de ramas de arroz y los coloca en la trilladora. Es lo poco que queda de la inundación que hace trece días hizo malograr las diez hectáreas a punto de cosechar. “Aquí sembramos en invierno y verano; no se inunda, pero hubo demasiada lluvia”, se lamenta. En las diez hectáreas se cosecha mínimo 400 quintales de arroz en cáscara. Ronquillo ha recogido ahora solo 80 quintales, que se venden a $ 30 cada uno. Son 320 sacos menos, $ 9.600 de pérdida.

Siente frustración. Su familia adeuda $ 7.000 al Banco Nacional de Fomento (BNF), que se hubiesen pagado con la cosecha. “Ahora solo queda esperar la voluntad del Gobierno, que ofrece nuevos préstamos por la emergencia”, indica.

Así de patética y real, como la de Ronquillo, es la crisis que viven cientos de arroceros de Daule, Salitre y Samborondón, en Guayas; así es la realidad de otros agricultores de las provincias costeras y algunas de la Sierra, quienes perdieron sus cultivos de arroz, maíz, banano, plátano, cacao y otros productos, a consecuencia del temporal que golpea al país desde enero.

A dos semanas de los más fuertes aguaceros, que sorprendieron a los cultivadores por su magnitud y cubrieron de agua extensas zonas, las pérdidas están visibles, aunque no existe una cifra concreta de daños.
El ministro de Agricultura y Ganadería, Walter Poveda, en el enlace radial presidencial del sábado 23 de febrero, afirmó que eran 110 mil hectáreas las afectadas en trece provincias. El viernes 29 señaló que son 68.000 hectáreas cultivadas y $ 90,6 millones en pérdidas económicas.

Un día antes había dicho que el área es mucho menor, “porque la primera evaluación se hizo solo de la observación y se tomó en cuenta pastizales”. Las cuentas de Poveda son distintas a las de gremios agrícolas. Por ejemplo, el Ministro señala que se dejarán de producir 30 mil toneladas de la gramínea y anuncia la importación de 40 mil toneladas, por la pérdida de 28.000 hectáreas.

Esta es una cifra corta comparada con el estimativo de 81.510 hectáreas dañadas (el 23% del área sembrada en el país) que citan los centros agrícolas cantonales y algunas direcciones provinciales del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (Magap).  Esa área debía producir 3,2 millones de quintales de arroz (mínimo 40 quintales por hectárea), que al precio actual significa $ 97,8 millones perdidos.

Lautaro Arreaga, presidente del Centro Agrícola de Daule, afirma que solo en su cantón se malograron 20 mil hectáreas de la gramínea, mientras en toda la cuenca del río Daule los daños alcanzaron a 30.000 hectáreas.

El alcalde de Salitre, Julio Alfaro, refiere que en esta temporada debieron cosecharse 30 mil hectáreas, de las que el 80% (24.000) se han perdido. En Los Ríos, según el Magap en esa provincia, se registran 15.000 hectáreas malogradas; en Manabí, 2.510; en El Oro, 10.000.

Hay más que sumar. Los daños que sufrieron las piladoras. Solo en la zona de Juan Bautista Aguirre (Los Tintos) hay seis cuyos equipos y arroz embodegado están bajo uno o dos metros de agua. “Los dueños tenemos unos $ 200 mil en pérdidas. Pedimos al presidente Correa y al Ministro de Agricultura que nos reestructuren las deudas y nos den nuevos créditos”, dice Vicente Ronquillo Mendoza, de la piladora Capricho.

Las crecientes de los ríos y las inundaciones también afectaron al banano, tercer rubro de ingreso de divisas para el país. Los productores pidieron obras de prevención a Cedegé, como Lourdes Cedeño, bananera de El Triunfo, quien logró que se apruebe un proyecto de muros en el río Estero Claro, pero  la entidad no hizo los trabajos.

Y el Estero Claro, que hoy tiene sus aguas lodosas, arrasó con las plantaciones de sus riberas. “Desde el puente que va a Alausí hasta Pueblo Nuevo, 30 productores perdieron entre cinco y diez hectáreas cada uno”, dice Emmanuel Campuzano. Hoy, maquinaria contratada por Corpecuador coloca material pétreo para proteger las casas y el puente. En los predios agrícolas, los dueños hacen obras por su cuenta y riesgo.

Esa actitud la adoptó José Campoverde, en la ribera del río Cañar, que con maquinaria coloca rocas para evitar más daños en su finca. En Payo, vía km 26-El Triunfo (Guayas), Pedro Ibarra y su hijo Jorge miran con desconsuelo su platanera anegada, amarillenta, que empiezan a  caer. “Acá vino el presidente Correa y el Ministro de Agricultura; se tomaron fotos, pero nosotros no tenemos ayuda; ni siquiera el bono que ofrecen me dan”, afirma Ibarra.

En Los Ríos, la zona bananera del norte de Babahoyo, de Baba, Puebloviejo y Vinces es la más afectada. Ahí cientos de hectáreas aún permanecen bajo  agua. Según el Magap de esta provincia, 8.000 hectáreas se han visto afectadas. Los productores optaron por colocar sacos de arena para tratar de impedir, en algunos casos en forma infructuosa, el paso del agua. Otros, alquilan bombas para evitar que sus cultivos se quemen.

En la hacienda La Salma, en el cruce de Baba, 10 de las 40 hectáreas de banano quedaron bajo el agua pero su dueña, Colombia Barreto, pudo evitar una pérdida total porque contrató a tres técnicos de Costa Rica, expertos en recuperar bananeras inundadas, que ofrecen sus servicios por estos días en la zona.

En El Oro, las fincas bananeras de Santa Rosa, El Guabo, Machala, Pasaje y Arenillas sufrieron el embate de los ríos. Según gremios de productores, se afectaron 331 mil hectáreas; 944 se perdieron totalmente.

Pompilio Espinoza, presidente de la Cámara de Productores Bananeros del Ecuador, dice que la situación es desastrosa y cree  que el problema se empezará a sentir en abril. Estima que la producción nacional, que es de 5,5 millones de cajas por semana, disminuirá del 30% al 40%. En el país hay 260 mil hectáreas de banano, registradas en el Magap. Unas 25 mil se habrían perdido por las inundaciones y crecientes, afirma Espinoza. La siembra o reposición cuesta $ 12 mil por hectárea. La pérdida estimada: $ 300 millones.

También hay pérdidas en el sector cacaotero, que según los productores,  se sentirán en mayo. En cada provincia se hacen estimativos. En Manabí, la Dirección Provincial Agropecuaria calcula que 14.674 hectáreas de diferentes cultivos fueron arrasadas por los ríos desbordados. Se detectó unas 170 mil aves  con enfermedades, de las que mil gallinas ya han muerto.

Se calcula que solo en Manabí las pérdidas agropecuarias bordean los $ 18 millones. “Hay una reducción de los niveles de producción en el 25% y afectaciones hasta en los balanceados que son alimento para vacas y gallinas”, afirma Cunther Andrade, subsecretaria de Agricultura para Manabí y Esmeraldas.

En El Oro, Arturo Endara, director del Magap, manifiesta  que aún se hacen evaluaciones pero cálculos iniciales refieren pérdidas por $ 6,5 millones.
Lautaro Arreaga, del Centro Agrícola de Daule, resume el pedido de los cientos de productores afectados: “Queremos condonación. Que vengan a ver, constaten y perdonen los créditos a quienes lo han perdido todo, que son muchos”.

El País

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