Jueves 28 de febrero del 2008 Migración

Una multitud acudió al sepelio de migrante

QUININDÉ, Esmeraldas | Manuel Toro

Murió en España.

Hace seis años, Wilson Stopper, un entusiasta, salió desde su natal Quinindé rumbo a España. Al despedirse de su madre, Elsa Pinto, le prometió que regresaría con dinero para quedarse para siempre en Ecuador.

Sin embargo, el pasado martes una multitud esperaba el féretro a la entrada de Quinindé. Su cuerpo venía embalsamado dentro de un ataúd procedente de Colmenar Viejo, en Madrid, donde falleció el pasado 6 de enero. Según la autopsia en España, pereció por un paro cardiorrespiratorio, tras conducir ebrio, pero sus familiares afirman que fue asesinado.

Lilibhet Stopper, de 21 años, hermana del fallecido y que vivía junto a él en Colmenar Viejo, España, dijo que al ver el cadáver le tomó fotos porque tenía golpes. “No creo que lo quisieron matar, (la Guardia Civil española), pero se les pasó la mano, le pegaron muy duro y mi hermano murió, por eso es que ellos no quieren que le hagamos una nueva autopsia”, manifestó.

Wilson Stopper fue detenido, según la versión de sus familiares, por miembros de la Guardia Civil española, aparentemente por conducir ebrio y luego apareció muerto.

Aunque por gestiones de la Cancillería del Ecuador se logró que se le practique una segunda autopsia, los resultados todavía no han sido revelados.

Ayer la familia analizaba la posibilidad de realizar una tercera autopsia. “Nos mantenemos en que se trató de un asesinato, si luego tenemos que exhumar el cadáver para una tercera autopsia, lo haremos, pero esto tiene que aclararse”, dijo Lilibhet Stopper.

El sepelio se realizó ayer a las 15:00 en el cementerio general y previamente se efectuó una misa de cuerpo presente en la iglesia Sagrado Corazón de Quinindé.
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