Durante décadas, el trigo fue un producto básico en el que ningún estadounidense necesitaba pensar mucho, fuera de los agricultores que lo cultivaban. El grano, en general, abundaba y sus precios eran bajos.
Repentinamente, esos supuestos han cambiado. Con una demanda al alza en el extranjero y sequías que merman la oferta, las reservas de trigo del mundo han caído a su nivel más bajo en 30 años y las existencias en Estados Unidos han descendido a niveles que no se veían desde 1948.
Los precios han oscilado en días recientes, al tiempo que los operadores intentaban encontrarle sentido a la situación. El 12 de enero, los precios para el trigo de primavera, una variedad muy solicitada, se dispararon a 16,73 dólares por bushel en el Mercado de Granos de Minneapolis, el más reciente de varios récords de precios.
Los precios para el trigo común han aumentado casi un 50 por ciento desde agosto y han aumentado aún más para las variedades más solicitadas, lo que causado incredulidad en compradores, productores y operadores de bienes básicos.
“Cualquiera que te diga que ha visto algo así, miente”, dijo Vince Boddicker, de Farmers Trading Company, en Mitchell, Dakota del Sur.
Las compras del extranjero también impulsan este mercado, pero entre estos compradores se cuentan Corea del Sur, Taiwán, México, Nigeria y Venezuela. El crecimiento económico en el extranjero le ha dado a la gente los medios para mejorar sus dietas y desarrolla un gusto por los productos de trigo.
Entre las consecuencias están carteras golpeadas en Estados Unidos y el extranjero, al tiempo que los procesadores de alimentos le suman los costos extras a sus precios.
“Cuando el precio de tu materia prima se cuadriplica, no puedes darte el lujo de no subir tus precios”, dijo Timothy Dodd, presidente y director general de Dakota Growers Pasta Company, en Carrington, Dakota del Norte.
El presidente ejecutivo de Kellogg, A. D. David Mackay, dijo, “todo mundo resiente estas presiones inflacionarias”. General Mills citó crecientes costos de los ingredientes cuando aumentó los precios del cereal, en junio.
La Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU estima que la producción mundial de trigo aumentará este año de aproximadamente 590 millones de toneladas métricas a casi 602 millones de toneladas, lo que no basta para reabastecer las reservas y llevar los precios a la baja.
“En diciembre, la organización señaló que los precios internacionales de los granos causaban una escasez de alimentos, acaparamiento e incluso disturbios en algunos lugares.
Para sofocar la volatilidad, tres bolsas en Estados Unidos que realizan operaciones con contratos futuros del trigo elevaron hace poco el límite diario a los movimientos en el precio, de 30 a 60 centavos.
El pronóstico a diez años del Departamento de Agricultura de Estados Unidos considera que la escasez de trigo es temporal. Se pronosticó que las reservas caerían este año de 456 millones a 312 millones de bushels, antes de repuntar a aproximadamente 700 millones para fines de la década.
La manía pareció detenerse en Chicago y Kansas City. Los precios de marzo para el trigo rojo de invierno, un trigo bajo en proteína, menos buscado que el trigo de primavera, cayó 41 centavos el 12 de enero, a 10,07 dólares, en Chicago.
Egipto presentó una oferta para una cuantiosa compra de trigo el 11 de enero, pero decidió no comprar nada.
Eso dio pie a especulaciones de que estaba a la espera de que cayeran los precios. En cambio, se reportó que Japón hizo una oferta para 77 mil toneladas métricas de trigo de primavera estadounidense.
“Llegas a tu tope cuando la última persona que tiene que comprar en un mercado lo hace”, dice Boddicker. “Estamos en proceso de acercarnos rápidamente a ese punto, si no es que ya lo hicimos”.