Cuando un proveedor de alimentos empleado por el Comité Olímpico Estadounidense (USOC) recorrió un supermercado chino el año pasado, encontró un pedazo de pollo —media pechuga—de unos 35 centímetros. “Suficiente para alimentar a una familia de ocho personas”, relató el proveedor, Frank Puleo, del distrito neoyorquino de Staten Island, quien ha viajado a China para manejar asuntos relacionados con los alimentos.
“La mandamos analizar y estaba tan llena de esteroides que jamás podríamos habérsela dado a los atletas. Todos hubieran dado positivo en las pruebas”.
Al prepararse a llevar a una delegación de más de 600 atletas a las Olimpiadas de Beijing este verano, el USOC enfrenta problemáticas alimenticias que van más allá de pollo lleno de esteroides.
En los últimos años, se han detectado en China algunos alimentos contaminados con insecticidas y fármacos veterinarios ilegales, y las normas en materia de carnes de ese país son más laxas que en Estados Unidos, lo que suscita temores de enfermedades transmitidas por vía alimenticia.
El USOC ha pasado dos años buscando la forma de evitar semejantes peligros en las Olimpiadas. Ha hecho arreglos con patrocinadores como Kellogg’s y Tyson Foods, que embarcarán mas de once toneladas de proteína animal magra a China unos dos meses antes de la ceremonia de inauguración, pero recurrirá a vendedores e importadores locales para la compra de otros alimentos y equipo de cocina utilizados durante los Juegos.
La mayor parte de esa comida será servida en el centro de entrenamiento del USOC, ubicado en la Universidad Normal de Beijing, a unos 20 minutos del Parque Olímpico, donde los atletas estadounidenses dispondrán por primera vez de instalaciones propias en las que podrán consumir tres comidas diarias. Los platillos servidos se conformarán al programa dietético de la USOC, que sufrió una revisión para poner mayor énfasis en la nutrición y, esperan los funcionarios, mejorar el desempeño de los atletas.
El programa dietético ya está en vigor para los atletas residentes de cada uno de los tres centros de entrenamiento estadounidenses, en Colorado Springs, California; Chula Vista, California; y Lake Placid, Nueva York. Y la organización insta a todos los atletas estadounidenses a tomar conciencia de lo que ingieren. De acuerdo con el código de detección de sustancias ilegales de la Agencia Mundial Antidopaje, los atletas son responsables de lo que contiene su organismo, sea cual sea su origen.
Gran parte de la estrategia dietética recae en Jacque Hamilton, chef ejecutiva del USOC. En el último año y medio consultó con nutriólogos y chefs asistentes con el fin de modificar más de 1.500 recetas y prepararse para servir unas 700 comidas diarias en el centro de entrenamiento estadounidense, en Beijing. Ha reducido el contenido en sodio, limitado las grasas y eliminado todas las grasas trans sin sacrificar el sabor de los platillos.
No se divisaba el menor indicio de comida chatarra una tarde reciente en el restaurante del Centro de Entrenamiento Olímpico de Colorado Springs, pero eso no necesariamente significa que los atletas serían vetados si la consumieran. Adam Korzun, nutriólogo que viajará a Beijing para asegurarse de que todas las comidas se adhieran a los estándares nutricionales, indicó que ningún alimento estaba prohibido. “Todo depende de cómo y cuándo lo integras a tu dieta”, expresó al respecto.
En preparación para las Olimpiadas, Tyson embarcará res, pollo y cerdo a China. A su llegada, agentes aduanales revisarán el embarque antes de que sea entregado a representantes del USOC y llevado a un sitio de almacenamiento, en la Universidad Normal de Beijing, donde permanecerá aproximadamente tres semanas, hasta la llegada de los atletas.
“La seguridad es tan estricta que hay una revisión antes de que llegue siquiera a mis manos”, expresó Terri Moreman, directora asociada de servicios alimenticios y nutricionales del USOC.
Desde hace más de un año, una delegación que incluye a Puleo y Moreman ha viajado periódicamente a China para explorar problemáticas en materia de comida. Aprovechan su estancia para reunirse con vendedores e importadores potenciales, buscar equipo de cocina occidental y, en ciertos casos, planear la forma de conseguir productos cuya disponibilidad puede parecer natural a los estadounidenses.
El USOC mandará tazas de medir porque, como lo señaló Hamilton, Estados Unidos no utiliza el sistema métrico. Aprendieron que conseguir melaza resulta casi imposible. ¿Y encontrar hielo? También es todo un problema.
“Cuando les dije que necesitaremos aproximadamente 2.700 kilos diarios de hielo, pensaron que había un error de traducción”, expresó Puleo. “En realidad, necesitaremos mucho más que eso”.