Serbios de Kosovo saquearon este martes puestos fronterizos en la nueva república independiente, para advertir que no permitirán que otra división separe a sus compatriotas, sin importar lo que opinen los líderes albanos locales y sus partidarios de Occidente.
Grupos de varios cientos de hombres, algunos enmascarados, quemaron oficinas de la ONU, de aduanas y de la policía alojadas en contenedores en dos puestos fronterizos en la línea divisoria entre Kosovo y Serbia.
No se reportaron víctimas, pero los cruces estaban temporalmente cerrados.
"Parece bien organizado, de acuerdo al número de autobuses que vimos viajando hacia el norte", dijo un portavoz de la misión de paz de la OTAN, KFOR, cuyas tropas fueron llamadas por la representación administrativa de las Naciones Unidas en Kosovo, UNMIK.
Las tropas de la OTAN intervinieron para apoyar a la policía local y restaurar el orden.
La ONU se retiró del puesto fronterizo incendiado por los serbios en Zubin Potok.
Testigos de Reuters vieron a la policía destruir documentos oficiales, quitar computadoras y luego abandonar el lugar en un convoy de automóviles escoltados por vehículos blindados.
Hasta 1999, ésta era una provincia fronteriza de Serbia. Hasta la semana pasada, era un cruce supervisado por las Naciones Unidas. Pero con la declaración de independencia de Kosovo el domingo, se convirtió en una frontera internacional, al menos para los estados que lo reconocen como país.
Un periodista serbio dijo a la cadena BBC que los ataques fueron provocados por rumores de que la nueva bandera de Kosovo estaba por ser izada en los puestos.
Los serbios de Kosovo, apoyados por el Gobierno serbio y su aliado Rusia, han advertido que no reconocerán la autoridad de una misión de orden público de la Unión Europea, que debería relevar a la UNMIK de la supervisión de Kosovo dentro de los próximos cuatro meses.
Serbia, que esperaba acercarse a la UE, retiró a sus embajadores en Washington, París y algunos otros países en protesta por el reconocimiento de Kosovo, pero insistió en que no estaba cortando las relaciones.
"No pretendemos encontrarnos en un aislamiento autoimpuesto", dijo el embajador en Moscú, Stanimir Vukicevic, citado por la agencia de noticias Beta.
LLEGAN JEFES DE LA UE
El jefe de Asuntos Exteriores de la UE, Javier Solana, el de la misión del bloque Yves de Kermabon, y el de la nueva Oficina Internacional Civil de la UE, Pieter Feith, llegaron a Kosovo durante la tarde.
Los serbios dominan la esquina noroeste de Kosovo, donde las Naciones Unidas no lograron establecer su autoridad desde que tomaron el control de la provincia en 1999, luego de que la OTAN bombardeara Serbia para forzarla a terminar con la represión y obligar a sus tropas a dejar la región.
Las instituciones estatales serbias están bien afianzadas en el enclave, ahora con el explícito apoyo diplomático ruso.
"Advertiremos sobre cualquier intento de medidas represivas contra los serbios en Kosovo si ellos deciden no acatar esta proclamación unilateral de independencia", dijo el domingo el embajador ruso ante las Naciones Unidas Vitaly Churkin.
Un funcionario occidental dijo el martes que la violencia demostraba que "estamos a pulgadas de la división" de Kosovo, que movería su frontera norteña de facto desde la línea provincial a una línea formada por el río Ibar, en la conflictiva ciudad de Mitrovica.
El funcionario dijo que era "sólo una cuestión de tiempo antes de que KFOR cierre los puentes" en Mitrovica, dividiendo a los serbios de Kosovo de los albaneses.
Pero un funcionario de la ONU en Mitrovica restó importancia a la aislada violencia, diciendo: "Hemos tenido un gran terremoto (la independencia). Estas son sólo las réplicas".
Unos 2 millones de albaneses viven en Kosovo junto a unos 120.000 serbios. La mitad de ellos se concentran en un área que se extiende al norte desde Mitrovica a la frontera serbia, y el resto está aislado en enclaves más al sur.
La misión de la UE de 2.000 policías y agentes judiciales, tiene como objetivo proteger los derechos de las minorías y defender el estado de derecho.
Pero la OTAN todavía no tiene planes de irse. Soldados franceses, daneses, belgas y estadounidenses están desplegados en el sector norte de Kosovo.
En Viena, el canciller serbio, Vuk Jeremic, pidió a la KFOR que se mantenga imparcial sobre la situación y que proteja a los serbios en Kosovo.