Dios me guía hacia mis bendiciones.
Dejar ir
Observar cómo las madres en la naturaleza cuidan de sus pequeños ofrece una lección en dejar ir y permitir que el espíritu de Dios en nosotros haga su obra perfecta.
Cuando la mamá pata nada en un estanque, no empuja a sus patitos delante de ella, sino que nada confiando en que la siguen.
Este escenario me mantiene consciente de que soy parte de la creación y que tengo una naturaleza divina. Confío en que Dios me ayude a navegar las aguas de la vida.
Si las ondas en el agua hacen que pierda el curso, centro mi atención en Dios. Oro y el camino ante mí se aclara una vez más. Después descanso y confío en que Dios me guía a mis bendiciones.
–Salmo 23:1-2
“Jehová es mi pastor, nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
junto a aguas de reposo me pastoreará”.