Se conocen en Leningrado, donde despegó la trayectoria del Presidente Vladimir V. Putin en los primeros años postsoviéticos; él es un oficial elegante y ella es azafata.
Se mudan a Alemania, donde Putin alguna vez fue agente de la KGB. Están profundamente enamorados.
Pero la vida no deja de darles sorpresas desagradables. Ella resulta mal herida en un accidente automovilístico.
Hay un terrible incendio en el hogar de la pareja, que amenaza la vida de sus dos pequeñas hijas. Primero él cuida a su esposa hasta que se recupera y luego, cuando estalla el incendio, se lanza entre las llamas para sacar y poner a salvo a las niñas.
Finalmente, se dirigen a Moscú, listos para confrontar las cargas que la historia ha depositado sobre los hombros de él. Él le dice a ella: “Yo no sé si quiero todo esto o no. Sé que es un destino bastante difícil. Lo sé, pero así es cómo está tomando forma la vida”.
Pronto, ella es vista instalada en una lujosa habitación de hotel, mientras dice: “¿Así que ésta es la suite presidencial?”.
El productor es curiosamente categórico de que la película no tiene nada que ver con Putin y su esposa, Lyudmila. Cierto, él era agente de inteligencia en Alemania y ella era aeromoza antes de casarse. Sí, Putin ha hablado en el pasado sobre cómo rescató a sus hijas de un incendio. Pero no, esta cinta no trata de Putin.
“Por primera vez, tenemos la oportunidad de echar un vistazo a la vida de un político, desde otro ángulo”, dice un folleto promocional para la película, “This Kiss Is Off the Record” (Este beso es extraoficial). “Él es, antes que nada, una persona. ¿Cómo es su vida, con su familia? ¿Qué hay en su alma? ¿Aún hay lugar en su corazón para el amor?”.
Los cortos y materiales promocionales muestran un lado de Putin, de 55 años, que es prácticamente ausente de la vista pública, y fue aparentemente tomado de fragmentos autobiográficos que ocasionalmente ha revelado.
La representación de sus hijas, que nunca son vistas en público, podría ser el aspecto más inusual de la película.
Los cineastas se mostraron evasivos respecto a si el filme realmente trata de Putin. El productor de la cinta, Anatoly Voropayev, calificó la representación como una “imagen colectiva”. Olga Zhulina, la directora, indicó: “Sería extraño asignarles a los actores la tarea de interpretar a una persona concreta”.
Voropayev aprovechó la oportunidad para negar rumores extremadamente contradictorios de que la señora Putin u oponentes comunistas de Putin participaron en la realización de la cinta.
“La gente no ha visto la película, pero ya dice activamente que es el regreso del culto”, expresó, al referirse al culto a la personalidad que rodeaba, en particular, a Stalin. “Este género no es nuevo para Estados Unidos. Decidimos que este género es interesante para los cinéfilos, y decidimos que nuestra sociedad ya ha madurado al grado de evaluar este filme con precisión”.