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Riesgo: El dinero puede ser adictivo para corredores

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Estudios han demostrado que las acciones de alto riesgo pueden ser adictivas.
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Febrero 17, 2008

Por JENNY ANDERSON

Es fácil desestimar a Jérôme Kerviel, el corredor bursátil inescrupuloso de Société Générale, como un caso aislado.

Así que he aquí una idea aleccionadora para Wall Street: tal vez, en el fondo, todos somos un poco como Kerviel.

Un pequeño grupo de científicos, entre ellos algunos psicólogos, dice estar en proceso de descubrir lo que muchos profesionales de Wall Street han sospechado desde hace tiempo: que la gente está programada para el dinero.

El cerebro humano, dicen estos investigadores, responde a operaciones de alto riesgo igual como lo hace al atractivo del sexo. Y entre más arriesgadas se vuelven las operaciones, más las anhela el cerebro.

Los fiscales franceses han comparado las operaciones de Kerviel con una adicción a las drogas. Eso no sorprende a Brian Knutson, profesor de psicología y neurociencia en la Universidad de Stanford, en California, así como pionero en las neurofinanzas, un área emergente que combina psicología, neurociencia y economía para examinar cómo el cerebro toma decisiones.

Knutson ha pasado a voluntarios por máquinas de toma de imágenes para elaborar mapas de sus cerebros mientras realizan operaciones. Concluye que, en ocasiones, la gente entra en un estado de euforia cuando gana dinero. “Entre más provecho piensas que le puedes sacar al riesgo, más lo asumes y hay una mayor activación en el sistema de circuitos”, dijo Knutson.

La neuroeconomía no ha ganado muchos conversos en Wall Street. Los investigadores como Knutson aún tienen que demostrar cómo puede aplicarse su labor en los mercados con eficacia. Y algunos académicos cuestionan si el campo tiene algún uso en la economía.

Aún así, el área parece recibir creciente atención. El año pasado, Jason Zweig, quien editó el “The Intelligent Investor” (El inversionista inteligente) de 2003, escribió un libro de 352 páginas titulado “Your Money and Your Brain: How the New Science of Neuroeconomics Can Help Make You Rich” (Su dinero y su cerebro: Cómo la nueva ciencia de la neuro economía puede ayudarlo a hacerse rico).

Uno de sus hallazgos fue que las imágenes de los cerebros de drogadictos a punto de consumir una dosis son indistinguibles de los de los operadores que ganan dinero y están a punto de colocar otra transacción. “Eso nos dice con bastante seguridad que si ganas la adicción química y se vuelve algo muy difícil de dejar”, dijo Zweig. Kerviel, de 31 años, le dijo a los fiscales que se sintió entusiasmado cuando sus transacciones secretas en los futuros de índices bursátiles europeos comenzaron a redituar. Para fines de diciembre, había obtenido ganancias de aproximadamente dos mil millones de dólares.

Cuando los mercados se volvieron en su contra, Kerviel cometió un error bastante común: se negó a ponerle un hasta aquí a sus pérdidas, que se dispararían a más de siete mil millones de dólares mientras el banco rectificaba frenéticamente sus posturas entre el 21 y 22 de enero.

Daniel Kahneman, psicólogo ganador del Premio Nobel, mostró que los individuos no siempre actúan de manera racional cuando se enfrentan a incertidumbre en la toma de decisiones. Cuando enfrentan pérdidas, los individuos pueden buscar asumir más riesgos en lugar de menos, contrario a lo que podría sugerir el pensamiento económico tradicional.

“Cuando te enfrentas a la amenaza de la extinción, actúas como si nada importara”, dijo Andrew Lo, profesor en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), quien ha estudiado el papel de las emociones en las operaciones.

Lo y Dmitry V. Repin, de la Universidad de Boston, han estudiado a operadores bursátiles para determinar cómo es que el estrés y las emociones afectan los rendimientos en las inversiones. Monitorearon sus signos vitales, como ritmo cardíaco, temperatura corporal y respiración, al tiempo que sus sujetos de estudio realizaban operación tras operación.

Aunque son preliminares, los hallazgos sugieren —quizás de forma poco sorprendente— que los corredores que se dejaban dominar por sus emociones tendían a tener un mal desempeño en los mercados.

Pero a los operadores que dependen sólo de la lógica tampoco les va tan bien. Los más exitosos usan sus emociones para su provecho, sin dejar que los sentimientos los abrumen.

“Los mejores operadores son los que tienen respuestas emocionales controladas”, dijo Lo. “Los atletas profesionales tienen la misma reacción: usan sus emociones para darse ánimos, pero no permiten que esas emociones se apoderen de ellos”.

Por supuesto, la mayoría de los operadores no viola límites éticos como lo hizo Kerviel, que manipuló mensajes de correo electrónico para ocultar sus transacciones no autorizadas. Pero la ambición desenfrenada y la descarga de la euforia de ganar dinero son una combinación peligrosa. A la gente le gusta pensar que la lógica triunfa en los mercados financieros, que los operadores e inversionistas siempre actúan racionalmente.

En realidad, hasta Wall Street puede dejarse llevar por el momento. El auge y la caída de Internet fueron seguidos por un auge y caída aún mayores en los préstamos hipotecarios. Wall Street ahora carga con más de 100 mil millones de dólares en pérdidas derivadas de inversiones en hipotecas, y la economía podría estar en proceso de caer en una recesión.

Alpesh Patel, director del Praefinium Group, compañía de manejo de activos, dijo que cuando los operadores se dejan llevar por las emociones, comienzan a realizar transacciones más grandes y frecuentes.

“Sabes que te haces daño y no hay ganancia en el sentido financiero, pero la euforia de ganar te lleva a asumir riesgos más grandes”, dijo Patel.

Steven A. Cohen, quien dirige un fondo de cobertura de quince mil millones de dólares llamado SAC Capital Advisors, tiene a la mano al psiquiatra Ari Kiev para que trabaje con sus decenas de operadores, señalan empleados de SAC. (Kiev se rehusó a decir si trabajaba para la empresa de Cohen).

Kiev, autor del próximo libro “Mastering Trading Stress: Strategies for Maximizing Performance” (Dominando el estrés de las operaciones: Estrategias para maximizar el desempeño), dijo que muchos operadores, profesionales e inversionistas comunes no logran administrar sus riesgos.

“Es más común que la gente se aferre a valores perdedores y vean sus inversiones reducirse a cero o que sus posiciones cortas se disparen, que el que ejerzan un buen manejo de riesgos y que se salgan”, dijo.


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