Gracias a Dios, ¡soy libre!
Libre
Soy libre, libre de hábitos que me restringen y me he emancipado de pensamientos y comportamientos innecesarios y negativos. Soy libre de la esclavitud de cualquier restricción que otros o yo mismo me hayan fijado. Toda resistencia al bien se ha disipado.
Toda atadura que me haya limitado ha sido eliminada. El espíritu de Dios es poderoso en mí y mi potencial para el bien es ilimitado.
Expreso una manera de vida que es saludable y positiva.
La intención de mi alma y mi bienestar convergen en mi libertad total –espíritu, mente y cuerpo.
Gracias a Dios, soy libre. Con mi libertad, acepto la responsabilidad y el honor de contribuir a un mundo mayor que mis alrededores inmediatos, colaboro a que la libertad y justicia hagan eco en el mundo.
–2 Corintios 3:17
“El Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor allí hay libertad”.