jueves 14 de febrero del 2008 Columnistas

Política del engaño

El presidente Correa ha criticado el proyecto de Ley del Sistema Autonómico propuesto por alcaldes y prefectos de distinta filiación política y de diferentes ciudades, con el argumento de que tal proyecto contempla que con 250.000 habitantes puede crearse una Autonomía, con lo cual, afirma, podrían crearse Regiones Autónomas en diferentes barrios que superen esta cantidad de habitantes, lo cual califica de absurdo. No obstante, les dice a los habitantes de Playas, Posorja y El Morro (que sumados no superan 50.000 habitantes): “queridos compañeros, aprovechen que los pelucones ahora sí se están preocupando de ustedes y traten lo más pronto de ser independientes, autónomos”.

Parece que el Presidente no ha leído el proyecto de ley, por lo que señala cosas que no son verdad. De haberlo leído no diría lo que dice, salvo que no la haya entendido o que obre de mala fe.

El proyecto de ley citado contempla que el acceso a este Régimen está previsto para municipios, prefecturas y distritos metropolitanos y que la población mínima debe ser de 200.000 habitantes. Por tanto, si el requisito inicial es que exista jurídicamente un municipio, prefectura o distrito metropolitano, ¿cómo es que el Presidente señala que con la propuesta cualquier barrio popular puede convertirse en Región Autónoma? ¿Acaso no sabe el Presidente que los barrios no son municipios? Como se sabe, los barrios integran municipios, sin ser ellos solos municipios. ¿Hay derecho a engañar de esa forma?

De otra parte, critica el número de habitantes. Sin embargo, incluso para conformar un municipio, el número de habitantes requerido es de apenas 50.000. ¿A qué barrio del país se le ha ocurrido convertirse en municipio? A ninguno. ¿Por qué? Entre otras razones porque la prestación de servicios públicos se convertiría en un caos por la existencia de monopolios naturales (imaginen 50 redes diferenciadas de agua potable en la misma ciudad) y porque en cada barrio de las ciudades reina un sentimiento de pertenencia a su ciudad que enorgullece.

Siguiendo la tesis del Presidente, ya Guayaquil, por ejemplo, tendría como 50 municipios. Por supuesto, eso es lo que quisieran algunos de sus amigos, con una tesis que ha sido absolutamente rechazada por los guayaquileños.

Siguiendo con su política del engaño, ha señalado que una Constitución desde Guayaquil busca el separatismo, sin entender, y eso es lamentable, qué significa en su esencia política este término, descalificando la propuesta sin argumentos y utilizando para ello demagógicas frases.

El presidente Correa no tiene derecho a confundir a los ecuatorianos. En muchos países, Argentina, por ejemplo, cada provincia tiene su propia Constitución sin que a nadie se le haya ocurrido con sensatez hablar de separatismo. Incluso en España, los estatutos de Autonomía son verdaderas Constituciones Autonómicas, gracias a lo cual España se ha mantenido unida.

Para colmo, ahora plantea que si alguien llegara a propiciar el voto negativo en la consulta que se avecina, será porque quiere el regreso del Congreso de los manteles.

Se puede engañar a muchos por un tiempo. Por fortuna, el desengaño, fruto de tanta incoherencia, no tardará en llegar.

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