Las casas rodantes suministradas a los damnificados por el huracán Katrina contienen niveles muy elevados de productos cancerígenos y las 39.000 familias que viven en ellas deben ser realojadas lo antes posible, advirtieron este jueves las autoridades estadounidenses.
"Recomendamos que toda la población en esta situación sea reubicada en alojamientos permanentes lo antes posible", indicó en una rueda de prensa Julie Gerberding, directora del Centro de Control de Enfermedades estadounidense (CDC, por sus siglas en inglés).
Este anuncio del CDC tiene lugar unos meses después de que las autoridades federales reafirmasen que estas grandes casas rodantes eran seguras, a pesar de las numerosas quejas de sus ocupantes que dicen padecer problemas de salud.
El tema saca a la palestra una vez más la gestión de las consecuencias de la catástrofe llevada a cabo por el gobierno del presidente George W. Bush.
"Todos los días conocemos nuevos fracasos catastróficos del gobierno de Bush cuando se trata de (...) Katrina", reaccionó de inmediato en un comunicado el aspirante a la investidura demócrata Barack Obama.
La agencia estadounidense de gestión de crisis, la FEMA, compró unas 145.000 casas móviles para oficiar de alojamiento temporal a los desplazados por el huracán Katrina, que asoló una parte de Louisiana y Mississippi (ambos en el sur) a fines de agosto de 2005. Gran parte de Nueva Orleans quedó sumergida.
Aproximadamente 1.500 personas murieron y cientos de miles perdieron sus hogares a causa del huracán.