Miércoles 13 de febrero del 2008 Migración

Una bebé sobrevivió en el accidente en España

Patricia Villarruel | MADRID

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MADRID. Un trabajador retiró del sitio del accidente el coche de la pequeña Almudena, de 8 meses, quien solo resultó con un rasguño, pues su madre la abrazó fuerte para protegerla del impacto.

Su madre la agarró, pero no pudo evitar que otra hija de 3 años muera junto con otros 2 ecuatorianos.

Susana Niquinga no pudo despedir a la niña de sus ojos. Su hija, Naidel Arianna Acosta, de 3 años, fue enterrada ayer en el cementerio de Getafe, una localidad en las afueras de Madrid, mientras ella permanece inconsciente en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Gregorio Marañón.

La pequeña es una de las tres personas fallecidas en el accidente de tránsito ocurrido a las 21:00 del domingo en la capital española (15:00 en Ecuador).

Ayer, a su padre, Aroldy Acosta, quien también resultó herido, apenas le quedaban fuerzas para mantenerse en pie durante el sepelio de la menor.

Recibió el alta médica la noche del lunes y del percance solo recuerda que vio como una de sus hijas salió despedida del carro, una furgoneta marca Citroen Berlingo que cayó por un montículo que colinda con la avenida de Andalucía y terminó volcada en la calle Sahara, del distrito de Villaverde.

Su esposa abrazó con fuerza a la pequeña Almudena, de 8 meses, “por eso a la bebé no le pasó nada, solo tenía un rasguñito”, comenta Walter Solano, cuñado de Aroldy.

Fueron dos horas impregnadas de llanto y un hondo dolor las que el mediodía de ayer se vivieron en el cementerio de Getafe. El traslado de allegados al camposanto comenzó la tarde del lunes, cuando llegaron los coches fúnebres con los cadáveres de Naidel Arianne, Wilson Gancino, el conductor del vehículo de 45 años, y el de su hija Jéssica, de 19.

El edificio enclavado en un lugar despejado de escasa iluminación acogió a decenas de migrantes ecuatorianos conmocionados por la tragedia. Muchos llegaron procedentes de Valencia o Valladolid, “es que tenemos parientes regados en toda España”, afirmaba algo aturdido Galo Gancino, hermano de Wilson.

Después de un corto oficio religioso en las salas de velatorio, los familiares de los fallecidos cargaron en hombros los tres ataúdes y los sepultaron entre lágrimas y gritos desconsolados. El sepelio concluyó a las 15:00 (09:00 en Ecuador).

Si bien aún se desconocen las causas del siniestro, las hipótesis que se barajan son el exceso de velocidad o el consumo de alcohol por parte de Gancino, quien había acudido la tarde del domingo a unas canchas cercanas a su domicilio, en la barriada de San Cristóbal de Los Ángeles, para disputar partidos de ecuavoly.

En la furgoneta viajaban ocho personas, pese a estar homologada solo para cinco pasajeros. Ninguno de ellos llevaba puesto el cinturón de seguridad. En el percance resultó ileso el hijo menor de Gancino, Wilson Jr., de 17 años.
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