La incertidumbre de una renovación y prolongación de las preferencias arancelarias andinas (Atpdea, en inglés) provocó los primeros efectos negativos en el 2007.
Los exportadores afectados debieron paralizar inversiones, disminuir su volumen de envíos y reducir sus ganancias.
Las consecuencias, según explican, son el resultado de no firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con esa nación.
El sector florícola redujo sus exportaciones del 2007 a Estados Unidos, en el 6%.
María Clara Correa, gerente de San Andrés Roses, dice que uno de los primeros efectos fue paralizar nuevas inversiones.
Como previsión, la empresa inició la búsqueda de nuevos mercados en Rusia, Brasil, Dubai, Japón, China, entre otros.
Por su parte, textiles La Escala empezó a sentir el efecto desde hace cuatro meses. Jeff Sheddy, gerente de la firma, explica que sus exportaciones se redujeron a cero desde diciembre hasta la fecha, frente a envíos que significaban $ 30.000 en promedio al mes.
La Escala hizo sus primeras exportaciones de jeans y ropa de chef en el 2005; sin embargo, estas se redujeron a 600 jeans, en noviembre pasado. Sin el Atpdea, los jeans pagarían un arancel del 27%, y la ropa de chef, del 20%.
En cambio, la fábrica de sanitarios Edesa tiene un plan de contingencia si no se renuevan las preferencias. Según Diego Fernández-Salvador, gerente general de la empresa, la idea es competir con mercados alternativos como Colombia, Perú y Centroamérica, que están desarrollándose. Sin Atpdea el arancel para sanitarios es del 5,6%.
Beneficiados
En el grupo de exportadores que se benefician del Atpdea están los productores de flores, brócoli, palmito, textiles, artículos de grifería, madera contrachapada y joyas, entre los principales.
Aranceles
De no renovarse el Atpdea, los productos deberán pagar aranceles desde 0,95%, como el palmito; 6,4% y 6,8% en flores; 7,9% en joyas; 8% en madera; hasta el 32%, en el caso de varios textiles.