sábado 09 de febrero del 2008 Columnistas

Chávez, extraordinaria persona

Ha señalado el presidente Rafael Correa por una parte que el país realmente limita al norte con las FARC y por otra, que el presidente Chávez es un gobernante muy humano. Las dos afirmaciones pueden llegar a ser polémicas si es que no se las toma en su real contexto, por lo que resulta interesante plantearnos si acaso habrá llegado el momento de tomar nuevas lecciones de geografía y de política exterior.

En la práctica, la situación de la frontera norte es singularmente complicada como para admitir interpretaciones adicionales. El país limita al norte con un Estado soberano como es el colombiano, pero claramente con un territorio controlado por una serie de fuerzas regulares e irregulares, entre las cuales se cuentan las FARC. Afirmar que el Ecuador limita con las FARC puede ser utilizado como propaganda política por parte del grupo subversivo, más allá de que se discuta de que efectivamente en esa zona el Gobierno colombiano no ejerce plenamente soberanía. Debe recordarse también que en gran medida, una serie de políticas de anteriores gobiernos colombianos propició el actual irregular escenario, por lo cual existe una responsabilidad de hecho del Estado colombiano en ese sentido.

Lo que sí es una realidad es que la situación de la frontera norte y en general la guerra interna de Colombia tiene un altísimo costo para nuestro país, que es asumido por el Ecuador sin retribuciones específicas de la comunidad internacional. La historia demuestra cómo los conflictos bélicos internos terminan afectando siempre a los estados vecinos, los cuales sufren diversas consecuencias, sin que existan mecanismos suficientes para afrontarlas. Por eso resulta adecuado que el Presidente recuerde la magnitud de lo que destina el país anualmente al control de la frontera norte, sin perjuicio de todas las otras responsabilidades, que en ocasiones resultan muy difíciles de cuantificar.

En cambio, lo que afirmó el presidente Correa sobre el gobernante venezolano sí puede ser discutido, ya que resulta una interpretación muy personal, especialmente cuando señala que “es incapaz de entrometerse” en asuntos de otros países y que cualquier gesto que tiene es por su vocación integracionista que lo impulsa a ser muy solidario. Naturalmente, la solidaridad puede obedecer a muchos impulsos y motivaciones, pero que no quede duda que la de Hugo Chávez está basada en su fantasiosa egolatría y en la ambición de que su proyecto político se expanda. Que esas razones terminen por beneficiar a otros países, entre ellos al nuestro, puede ser o no discutible, por lo cual sugiero que a partir de ahora, todos digamos al igual que el Presidente, que Hugo Chávez es una extraordinaria persona aunque sepamos claramente cuál es la verdadera historia.

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