Como en un cuento de hadas los novios se dieron el sí en la iglesia Santa Teresita de Entre Ríos, para luego llegar al Club de la Unión el que tenía una decoración con un refinado toque oriental, muy ecléctica, realizada por Paola Cessa.
En un ambiente de lounge, logrado con pequeñas salas y como arreglos florales cartuchos y bambúes resaltaba una gran torta de chocolate negro con pastillaje café y rosas rojas, elaborada por María Rosa Pesántes.
El vestido de la novia en encaje y bordados en hilos dorados fue de lo más alabado al igual que el de su madre, Diana Bártolo de Altgelt, quien vistió de rojo y negro.