El parlamento turco aprobó la noche de este miércoles al jueves, al termino de una votación final, una controvertida revisión constitucional que legaliza el uso del velo islámico en las universidades, anunció el vicepresidente de la asamblea, Nevzat Pakdil.
En la votación final, realizada por boletín secreto, 404 votaron "Sí" y 92 "No", lo que supera los dos tercios necesarios (367 sobre 550) para una modificación de la Constitución, dijo.
El Parlamento turco, dominado por una alianza conservadora-islamista, aprueba de este modo una medida de inspiración gubernamental que ha causado indignación en los medios apegados al laicismo como el ejército, la magistratura y la administración universitaria.
Los medios laicos creen además que ese proyecto de enmienda constitucional abre la puerta a la autorización del velo entre las funcionarias públicas y las profesoras y alumnas de bachillerato.
La enmienda clave del proyecto de revisión constitucional declara que "nadie puede ser privado de su derecho a la educación superior", en alusión a las jovenes turcas que usan el velo islámico.
Una segunda votación está prevista para el sábado, para finalizar la revisión propuesta por el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, de orígenes islamistas) y por el partido de oposición nacionalista MHP.
El proyecto fue presentado por el gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP, de orígenes islamistas) y el partido de oposición nacionalista MHP.
Una última advertencia de los sectores laicos turcos fue lanzada el lunes, cuando el vicepresidente de la Corte de casación, Osmar Sirin, afirmó su intención de interponer un recurso de aprobarse ese proyecto, en nombre del respeto del principio del laicismo.
El primer ministro Recep Tayyip Erdogan, un ex islamista que se califica hoy como un "conservador demócrata", considera que el caso es sumamente delicado ya que atañe a las "libertades individuales"; una posición similar a la de su ex número dos, Abdulá Gul, quien el año pasado llegó a la presidencia de la República tras una grave crisis institucional.
Las esposas e hijas de estos dos políticos siempre van veladas.
La enmienda aprobada debe aún ser aprobada por el jefe del Estado, pero éste no ha rechazado aún ninguna de las disposiciones que le han sido sometidas desde su elección en agosto pasado.
El partido de oposición laica CHP (Partido Republicano del Pueblo), que considera que "el proyecto desafía a la República laica", ha anunciado que lo impugnará ante la Corte constitucional, lo que podría engendrar una crisis, según los comentaristas.
Si la Corte decide que la medida es contraria al laicismo, "habrá un caos", afirmó Ismet Berkan en su columna del diario liberal Radikal.
Para todas las formaciones de tendencias laicas, la adopción de esta medidas corre el riesgo de abrir el paso a una islamización rampante de la sociedad turca y podrá servir para acentuar la presión religiosa sobre las mujeres que no usan el velo.
Los laicos temen que "la presión del barrio" pueda, a la larga, obligar a todas las estudiantes a cubrirse, sobre todo en los establecimientos de las ciudades conservadoras de Anatolia, donde las confrerías religiosas son muy activas.
El sábado anterior, 125.000 manifestantes denunciaron el proyecto en Ankara ante el mausoleo del fundador de la Turquía laica, Kemal Ataturk. Otras manifestaciones se llevaron a cabo en todo el país, oficialmente musulmán en un 99%.
Los dirigentes universitarios también se oponen a las enmiendas a la Constitución, y advertieron que podrían producirse enfrentamientos en las facultades.
El jefe de la diplomacia turca, Alí Babacan, justificó el proyecto como una reforma necesaria en la vía de la adhesión a la Unión Europea, en nombre de las libertades individuales.