La película más reciente de Michel Gondry, “Be Kind, Rewind”, que se estrenará el 22 de febrero en Estados Unidos, parece ambientada en un universo paralelo sin reproductores de videos digitales ni iTunes. Cuando el inventario entero de películas en VHS de una tienda de videos es desmagnetizado y arruinado, los empleados no responden al desastre modernizándose con DVD, sino que reclutan a los clientes para que vuelvan a filmar las películas con una cámara VHS.
Tras el sentido del humor y espíritu comunitario de la película de Gondry yace una fuerte nostalgia por una tecnología que revolucionó el cine en casa, pero que ahora parece destinada a la basura de la historia.
Introducido en 1976, el VHS, abreviación de Sistema de Video Casero, enfrentó, desde el principio, la amenaza de la extinción. En sus comienzos tuvo que competir con Betamax, formato rival que, a la larga, desapareció.
Su dominio fue puesto a prueba en los años 80 por el disco láser, el primer medio de consumo en usar tecnología de grabación óptica y no la cinta magnética. Pero fue la llegada del DVD, en 1997, la que marcó el comienzo del fin del VHS.
Para 2002, las ventas de DVD habían superado a las de las cintas VHS. Los arriendos hicieron lo mismo al año siguiente. Desde entonces, los reproductores de video y VHS han pasado de ubicuos a arcaicos. Los fabricantes han descontinuado o reducido la producción de videocaseteras, los estudios ya no lanzan películas en VHS y en la premura hacia los aparatos digitales, el deceso del último invento análogo grandioso ha pasado casi inadvertido.
El VHS aún parece menos fácil de idealizar que muchos otros artículos de medios antiguos que han pasado a la historia. Muchos aficionados a la música confirman el rico sonido de los discos de vinilo, de la misma manera en que los realizadores experimentales y los aficionados a las películas caseras aprecian el grano grueso de la cinta Súper 8.
En cambio, el VHS, por lo regular, provoca asociaciones negativas: cuotas cobradas por no rebobinarlas, cinta masticada o borrado accidental.
La generación que alcanzó la mayoría de edad en los 80, en la época en que la videocasetera se consolidaba, es particularmente propensa a la nostalgia por el VHS. También está el fenómeno más raro y más excéntrico de la nostalgia por la videocasetera. Andy Hain, ingeniero en Brighton, Inglaterra, mantiene el sitio en la Red y el “museo virtual”
Total Rewind (totalrewind.org), que estudia la evolución de las videocaseteras.
“El VHS duró más tiempo de lo que se hubiera esperado”, dijo Hain. “Muy pocos formatos de medios pueden esperar igualar eso en la actualidad”, agregó.