- ENE. 27, 2008 - Foto - Economía - EL UNIVERSO
El Fondo de Ahorro y Contingencia (FAC), que nació en julio del 2005 con el único fin de acumular y administrar el 20% de los recursos destinados a estabilizar los ingresos petroleros y los saldos no utilizados de años anteriores, ha sido el sostén de las emergencias decretadas en el país durante los últimos dos años y medio.
Este fideicomiso mercantil, administrado por el Banco Central del Ecuador (BCE), se desmembró –como un fondo independiente– de la cuenta especial denominada Cereps; y desde su nacimiento hasta la fecha ha movilizado alrededor de 680 millones de dólares.
De ese total, unos 200 millones de dólares han sido utilizados en salud, educación, vialidad y para enfrentar las consecuencias de la erupción del volcán Tungurahua.
La Defensa Civil, que se alimenta del 2% de los recursos del FAC, admite las bondades de esta cuenta. Fernando Zurita, jefe de Servicios Institucionales, comentó que el gasto efectuado para responder al proceso eruptivo del Tungurahua (situado en la provincia del mismo nombre) demuestra el respaldo que supuso la existencia de dicho dinero.
Solo para ese caso, comentó Zurita, el organismo de socorro destinó más de 10,62 millones de dólares y ejecutó proyectos de cobertura básica para la población afectada.
También se utilizó los fondos del FAC para equipar a la Politécnica Nacional, mejorar el Instituto Geofísico, auxiliar a los gobiernos seccionales con programas de agricultura, ganadería y maquinaria y ejecutar planes emergentes.
El FAC ha servido, además, para infraestructura de agua potable y saneamiento.
Las emergencias eléctricas se financian con estos recursos. Los gobiernos han destinado, desde el 2005, unos 250 millones de dólares a un sector –el eléctrico– que constantemente está en crisis por su falta de liquidez. Con ese monto se permitió que las generadoras eléctricas manejen un flujo de dinero adecuado para comprar combustible a Petroecuador; de ese modo se garantizó el fluido eléctrico a escala nacional.