Las pruebas de supervivencia de ocho personas secuestradas por la mayor guerrilla de Colombia, en las que relatan la crueldad que sufren en la selva, provocaron indignación en un país acostumbrado a soportar la violencia y los rigores del conflicto interno.
Las familias de los rehenes de las FARC recibieron con una sensación agridulce las cartas, fotos y otros testimonios enviados por sus allegados: se alegraron al saber que se encuentran con vida, pero sufrieron al conocer la crueldad de las condiciones en que subsisten.
Los colombianos lloraron al escuchar los relatos de las cartas que hicieron con voz entrecortada esposas o hijos de los rehenes.
Ellos se alegraron al saber que están vivos y sufrieron al conocer la crueldad en que subsisten.
“Lo peor, no es el dolor físico el que me detiene, no son las cadenas que llevamos colgadas al cuello, ni las permanentes enfermedades. Es la agonía mental causada por la irracionalidad de todo esto, el enojo que produce la perversidad del malo y la indiferencia del bueno, como si no valiésemos, como si no existiésemos”, lamenta en una carta el coronel Luis Mendieta, quien cumplirá este 2008 diez años de permanecer secuestrado por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Él, al igual que otros siete rehenes de ese grupo se acercaron un poco más a sus parientes por medio de fotos y escritos que trajo la ex congresista recién liberada Consuelo González de Perdomo desde las entrañas de la selva colombiana, donde permanecen cautivas alrededor de 750 víctimas de esa agrupación.
González, recién liberada por las FARC luego de la oferta que este grupo hizo al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, como desagravio tras ser anulada su mediación para liberar a más secuestrados, trajo “los mensajes de amor” que enviaron otros rehenes a sus seres queridos.
El contenido de los escritos bien puede ser definido como descorazonador.
Calor, humedad, alimañas y enfermedades derivadas de la mala alimentación, que se agravan con el paso de los meses, se suman a horarios rígidos, malos tratos y llagas por las cadenas.
Sin nada que hacer más que compartir experiencias, jugar a las cartas o el dominó, los días se vuelven interminables. Pero, señalan los rehenes en sus cartas, la liberación de la ex candidata presidencial Clara Rojas y de González les ha devuelto la esperanza de que ocurra un acuerdo humanitario.
Las cartas y las fotografías que trajo consigo la ex congresista son “pruebas de vida” que envían apenas un puñado de los 44 rehenes de “alto perfil” en poder del grupo guerrillero, quienes tienen mayor posibilidad de volver a casa si se concreta un acuerdo entre las FARC y el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, que gobernará hasta el 2011. Se estima que las FARC esconden en la selva a 700 secuestrados más.
Mendieta, como coronel de Policía, es el oficial de más alto grado jerárquico que permanece plagiado por la guerrilla. Él describe cómo fue encadenado y atado a un árbol, pese a estar enfermo y con muchas dificultades para moverse.
Diario El Tiempo de Bogotá en su editorial del pasado miércoles opina que estas nuevas ‘pruebas de supervivencia’ son un nuevo capítulo de la cruel política de ‘cuentagotas’ con la que las FARC han administrado la evidencia sobre sus rehenes: la familia de Mendieta, por ejemplo, no recibía nada desde el año 2001. E igual sucede con los demás secuestrados, como si se tratara conscientemente de prolongar la incertidumbre sobre su suerte.
El diario considera que las evidencias coinciden en mostrar “el trato infrahumano que reciben los cautivos. Los militares y policías viven en cadenas. Y son cotidianas la humillación, la enfermedad, la falta de cosas elementales como un libro o lápiz y papel, que convierten una revista vieja en un tesoro”.
Comenta lo evidente que resulta deducir que las FARC previamente revisaron todas las cartas, fotografías y videos antes de enviarlos, “lo que indica que quieren que esa evidencia salga a la luz pública para mostrar el horror y la falta de humanidad en que mantienen a sus rehenes y así aumentar la presión pública sobre el Gobierno para que ceda lo que sea con tal de ser liberados”.
Los colombianos “vemos conmocionados a los familiares de ocho secuestrados leer, entre lágrimas, unas ‘pruebas de supervivencia’ que son desgarradoras confirmaciones del infierno” en el cual sufren cientos de compatriotas.
Agrega que, en mucho tiempo, el efecto no es solo el que busca esa guerrilla –generar horror y, con él, presión en favor del intercambio de rehenes por guerrilleros presos–, sino que se empieza a gestar una movilización contra las FARC y su práctica de secuestrar para chantaje político o financiero.
El pasado lunes las autoridades colombianas informaron que las FARC secuestraron el domingo a otras seis personas.
Enviaron cartas
Ocho rehenes escribieron cartas y testimonios de su cautiverio, ellos son: Sargento Arbey Delgado (plagiado en 1998); coronel Luis Mendieta (1998); Alan Jara, Gloria Polanco y Orlando Beltrán (2001); ex senador Jorge Géchem (2002); Cap. Guillermo Solórzano (2007).
Textuales
Luis Mendieta
Coronel de la Policía secuestrado
“Nos íbamos enfermando. Así pasó conmigo, con Alan, con Murillo y con Ingrid. Luego nos separaron”.
Luis Mendieta
Coronel de la Policía secuestrado
“He tenido que arrastrarme en el barro para hacer mis necesidades..., con la cadena y el candado atado al cuello”.
Testimonio de un rehén
En las pruebas de vida
“Ingrid Betancourt ha debido ser llevada en hamaca largas caminatas por quebrantos de salud”.
Consuelo González
Liberada por las FARC
“Los amarran a un árbol que está al pie de cada cama... Si Colombia no se conmueve con esto, no sé”.
Comisión Interamericana de los Derechos Humanos
“El sometimiento a condiciones inhumanas son crímenes graves, prohibidos por las normas del derecho”.
Felipe Jara
Hijo del rehén Alan Jara
“Les ponen la cadena en el cuello todas las noches, lo veo muy demacrado, se sienten abandonados por su país”.
María Carmen de Donato
Madre de Willian Donato, rehén 9 años
“En las cartas habla de su gran fortaleza, que les daba ánimos a sus compañeros. Pero en las fotos lo veo mal, muy mal...”.
Deyanira de Beltrán
Esposa del rehén Orlando Beltrán
“Las cartas me las llevo a casa. Mis hijos me han pedido verlas en familia, no quiero que me vean llorar aquí”.
Gloria Polanco
Con más tiempo plagiada en el mundo
“No tengo las medicinas, se me hacen nudos en la garganta, consulten a un médico y díganme por la radio”.
Claudia Rojas
Liberada por las FARC
“Traigo un mensaje de amor para mis compañeros que quedaron cautivos en la selva, de optimismo y de fe”.