El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, se reunió este martes con el gobernante provisional de Cuba, Raúl Castro, para acordar proyectos de exploración de petróleo, inversión, comercio y millonarios créditos, sin que se confirme hasta ahora una visita a su amigo Fidel Castro.
Lula, quien llegó la noche del lunes a La Habana para una visita de 24 horas, fue recibido oficialmente este martes por Raúl en el Palacio de la Revolución, donde se reunieron en privado previo a la firma de una serie de acuerdos económicos y sociales, constató la AFP.
A primera hora del martes se entrevistó con el presidente del Parlamento de Cuba, Ricardo Alarcón, y depositó una ofrenda floral en el monumento al héroe nacional José Martí, en la Plaza de la Revolución.
Aún no ha sido confirmado un esperado encuentro del mandatario brasileño con Fidel Castro, quien es su amigo personal y convalece desde julio de 2006 de una enfermedad que lo obligó a ceder el mando a su hermano Raúl.
Lula viaja acompañado de una delegación de alto nivel, que incluye además de a su canciller Celso Amorim y sus ministros de Comercio, Salud y Educación, al presidente de la estatal Petrobras, José Sérgio Gabrielli.
La petrolera brasileña pretende explorar crudo en bloques en aguas profundas cubanas en el Golfo de México, donde compañías de España, Canadá, India, Malasia, Venezuela, Vietnam y Noruega buscan crudo bajo contrato de riesgo con la estatal petrolera cubana Cupet.
Cuba cerró 2007 con 32 nuevos pozos en explotación, y una producción de 20,3 millones de barriles de petróleo y 1.215 millones de metros cúbicos de gas acompañante, que cubren un 47% de su consumo. El resto se lo suministra Venezuela.
Petrobras exploró petróleo en Cuba entre 1998 y 2001 y se retiró tras invertir 16 millones sin éxito, pero ahora también negocia la construcción en la isla de una fábrica de lubricantes.
Lula y el hermano de Fidel Castro discuten además la ampliación de una línea de créditos brasileños, que Cuba pidió que llegue hasta 200 millones de dólares, para la compra de alimentos.
Amorim confirmó además el interés de inversionistas brasileños en minería, concretamente en níquel; y en proyectos conjuntos de biotecnología, para producir medicinas y vacunas.