Otra generación de tarjetas de crédito llega con chip para reducir la posibilidad de los fraudes.
¿Alguna vez acudió al banco o llamó a un call center para bloquear la tarjeta de crédito? Es posible que haya recurrido a estos procedimientos ante el temor de que alguien use indebidamente su tarjeta extraviada o sustraída en un robo.
El fraude con tarjetas de crédito, aunque algunos emisores dicen que es bajo, existe. Solo en el país una marca de tarjeta de crédito tiene al año un nivel de fraude de 100.000 dólares, ya sea en casos de clonaciones o robo de información de estas.
Frente a mecanismos fraudulentos que intentan hacer cada vez más vulnerable la información de las tarjetas con banda magnética, los emisores han comenzado a migrar hacia otras tecnologías que reduzcan esa posibilidad. Una de ellas entró a Ecuador: la tarjeta de crédito con chip.
Usada con mayor fuerza en mercados grandes como México y Brasil, donde se estima que el 50% ha migrado hacia tarjetas con chip, se pretende que este año entre 40 mil y 50 mil ecuatorianos posean el plástico con este dispositivo.
Ese número de clientes es una parte de las 300 mil tarjetas que tiene en el mercado Pacificard, empresa que comenzó en Ecuador la introducción de tarjetas con chip con su nueva opción P-Smart.
Efraín Vieira, gerente de la marca, explica que el cambio hacia este tipo de tecnología será paulatino y en función de los vencimientos que tengan las tarjetas crediticias.
Por ahora, durante esta etapa de introducción, la sustitución comenzará con el segmento específico de clientes que más acceden a internet para hacer sus transacciones.
Vieira cree que el nivel de fraude con el chip incorporado a la tarjeta de crédito será menor. Además se prevé “que pronto va a ser una exigencia de las marcas internacionales, tanto Mastercard como Visa, de que las tarjetas de crédito deben tener un chip”.
Pero ¿qué hace a esta tarjeta diferente del plástico tradicional donde la información está en la banda magnética? La variación principal es que ahora, a más de la banda, el microcircuito (chip) almacena la información básica para procesar una transacción de tarjeta de crédito. Esta, al ser leída por un dispositivo POS, permite efectuar transacciones de pago de manera segura.
La transición hacia esta tecnología también supone cambios a nivel de los comercios que tienen los dispositivos para leer solo tarjetas magnéticas. Un amplio sector ya comenzó a operar con lectores que cuentan con la ranura para las tarjetas con chip.
De unos 10 mil POS (aparatos que generan la impresión) que posee Datafast se estima que unos 3.000 tienen la tecnología lista, dijo Vieira, quien espera que en los próximos dos años el uso de la tarjeta con chip se masifique.
La tecnología chip permite solicitar una clave o PIN al momento de procesar una transacción de crédito, sin embargo, para el caso de la tarjeta P-Smart no se requiere ingresar ninguna clave.
Este tipo de chip acumula más información sobre el cliente y supone una mayor seguridad en la lucha contra el fraude.
Pacificard invirtió $ 250 mil para iniciar el programa de las tarjetas con chip. Actualmente tiene el 22% del mercado. El año pasado creció el 15% con respecto al 2006.