El gigante estadounidense de comida rápida McDonald's rompió en 2007 el récord de ventas de hamburguesas en el Gran Bretaña en los 34 años que lleva implantado en las islas, lo que significa que la comida basura gana terreno en la dieta de los británicos.
Según publica el lunes el diario The Times, los restaurantes de la cadena estadounidense implantados en Gran Bretaña recibieron un total de 88 millones de visitas en 2007, 10 millones más que en el año anterior. Eso significa 320.000 nuevos clientes diarios.
Estos datos aparecieron poco después de otro informe de la compañía de investigación de mercados Synovate para la BBC, publicado el 2 de enero, en el que se señalaba que los británicos eran, tras los estadounidenses, los mayores devoradores de comida rápida del mundo.
El presidente ejecutivo de McDonald's en Gran Bretaña, Steve Easterbrook, aseguró que el negocio del "fast-food" se había estancado por las recientes iniciativas del gobierno británico encaminadas a reducir el problema de la obesidad.
Sin embargo, en esa entrevista, Easterbrook añadió que "Éste es uno de los mejores años en las últimas dos décadas, y confiamos en que seguiremos creciendo".
McDonald's cambió sus menús en los últimos años, reduciendo la sal, los azúcares y las grasas hidrogenadas (trans-fats) en sus productos y ofreciendo menús alternativos con menos calorías.
Pero The Times aseguró que el 90% de las ventas en Gran Bretaña fueron de productos tradicionales como hamburguesas, patatas y helados. En noviembre de 2007, por ejemplo, se vendieron más de dos millones de menús infantiles cada semana.