En este año se incrementó la actividad laboral en esta zona, en relación al 2006.
Embarcaciones aún con formas esqueléticas concitan la atención de las personas que pasan por la vía que une el puerto y el aeropuerto, en Manta. La escena se observa por el sector del límite que divide las parroquias Tarqui y Los Esteros.
Cientos de turistas nacionales y extranjeros se acercan a diario para observar estas naves estancadas al pie del mar.
El lugar es conocido por los mantenses como el Astillero de Tarqui, porque desde sus inicios los barcos se elaboraban en las orillas de la playa de ese lugar, aunque por reubicaciones, ahora ocupa parte del balneario de Los Esteros.
Eudoro Parrales labora en este sitio desde hace 24 de los 63 años que tiene, como carpintero naval. Su rostro y piel tostada por el sol denotan el largo tiempo que estas personas permanecen a la intemperie.
Los barcos que se construyen en El Astillero es uno de los pocos en la costa oeste de América del Sur, donde aún se utiliza la madera para darle forma a las naves, que se emplean para la pesca artesanal.
Parrales, oriundo de Montecristi, preside la Asociación de Carpinteros Navales de Manta, fundada en 1982.
“El gremio se creó para tener una mayor representación y así evitar algún desalojo o reubicación”, dice Parrales.
Fracturas, golpes y caídas son repercusiones negativas de las labores, según Nativo Ávila, otro de los carpinteros que labora en El Astillero, desde hace diez años.
Parrales comenta que el negocio de construcción de barcos de madera entró en crisis desde el 2001 en que el país acogió el dólar como moneda nacional. La escasa pesca es otro de los factores que incidió.
Los armadores dejaron de comprar barcos nuevos porque hay poco capital y por eso prefieren reconstruirlos, según Ávila.
Carlos Alcívar, quien también suma diez años en esta actividad, enfatiza que lo único que les preocupa es que se vuelva a dar una reubicación.
En El Astillero existen nueve puestos para elaborar embarcaciones de pesca artesanal. Para construir una nave se emplean a quince obreros.
Durante lo que va del año se han elaborado ocho barcos y reconstruyeron 18. La cantidad se incrementó notablemente, ya que en el 2006 solo se hizo una embarcación nueva y se repararon diez. “Los armadores decidieron terminar barcos estancados en la arena desde hace un año”, justifica Parrales, al tiempo que indica que el sueldo de los carpinteros va de los 60 a 150 dólares semanales.