La nueva ministra de Relaciones Exteriores, María Isabel Salvador, encontró en su experiencia de casi tres años en la cartera de Turismo y en el ser hija de un ex canciller (Jorge Salvador Lara) dos ventajas para dirigir uno de los ministerios más grandes. Reconoce que es un “reto grande”, por lo que su primer asesor es su padre y su viceministro es su amigo, diplomático y ex director ejecutivo de Participación Ciudadana, José Valencia, de quien aseguró es una muestra del cambio generacional que le hace falta a la diplomacia ecuatoriana.
¿Se va a contratar a cien personas?
Así es, existen nuevas partidas y están listas para ser llenadas. Las nuevas personas deben tener un perfil más comercial.
¿Ese personal ingresa como cuota política?
Haremos un concurso abierto, definiendo como requisitos el conocimiento de comercio exterior, relaciones internacionales.
¿La capacidad de los más de 700 diplomáticos no es suficiente?
Son funcionarios con un perfil diferente y enfocados en la representación fuera del país. A partir de que Cancillería se encargó del comercio exterior hay un déficit en esta área.
¿Qué embajadas se abrirán con mirada comercial?
Está definida la apertura de una oficina comercial en Irán. En enero irá un funcionario para realizar contactos, esperamos que empiece a funcionar desde marzo. Abriremos dos consulados en China (Cantón y Shanghai) y analizamos instalar oficinas en Indonesia, África, Sudáfrica y Arabia Saudita. Tenemos que ver cuáles son las regiones con las que queremos reforzar vínculos comerciales. También veremos cuáles se deben cerrar, por ejemplo, en Europa del este.
¿Cómo logrará trabajar con los diplomáticos, luego de que el Presidente los llamó “momias cocteleras”?
Claro que hay las “momias cocteleras”, la frase es muy buena, pero se puede aplicar a cualquier institución pública donde los métodos de trabajo no son eficientes y existe una comodidad de ciertos empleados que reciben una remuneración con o sin esfuerzo. Aplicaremos el Sistema Informático de Evaluación del Sigob.
¿Qué pasará con esa diplomacia “verde” y el proyecto Yasuní?
La Cancillería es la encargada de consolidar el proyecto de mantener el petróleo en tierra. A partir del 1 de enero empezaremos a concretar la obtención de los recursos y ese día queremos empezar dando buenos anuncios.