Los empresarios y banqueros de Ecuador se opusieron este jueves al impuesto que quiere fijar el gobierno a la salida de capitales, advirtiendo sobre "resultados nefastos en la economía" en caso de que sea aprobado por la Constituyente que legisla en reemplazo del Congreso.
El presidente Rafael Correa presentó un proyecto de reforma tributaria para aumentar los ingresos del Estado, que deberá ser aprobado antes de finalizar el año por la Asamblea de plenos poderes que redacta la nueva Constitución, controlada del oficialismo.
Los banqueros y cámaras de producción lanzaron una voz de alerta ante una de las propuestas que gravaría con 0,50% la salida de capitales mayores a 2.000 dólares.
"Este es un concepto absolutamente errado y ha tenido nefastos resultados en Latinoamérica", dijo Fernando Pozo, presidente de la Asociación de Bancos Privados de Ecuador (ABPE).
En su opinión, dicho gravamen es similar al impuesto a las transacciones bancarias que "engatilló la crisis de 1999", cuando quebraron varias entidades financieras, y afecta además las conversaciones con el gobierno para reducir las tasas de interés.
Asimismo Patricio Donoso, presidente del Consejo de Cámaras y Asociaciones de la Producción, advirtió que el proyecto tributario tendrá "serias complicaciones" en el crecimiento económico y la generación de empleo.
"Un inversionista extranjero (se preguntará) por qué en Ecuador cobran un impuesto a la salida de capitales. ¿Será que acaso la gente está desesperada por sacar la plata?", planteó el dirigente.
Según Donoso, el gobierno estaría enviando el mensaje de que en el país no hay seguridad jurídica, ni estímulos para la inversión y que por ello el dinero fuga a otros países.
Además del impuesto a los capitales, la reforma prevé gravar las herencias y las tierras improductivas.
El gobierno de Correa espera recibir 350 millones de dólares adicionales con el polémico proyecto.