Este miércoles 19 de diciembre, en El Aguacate, Billie Holiday estará presente como parte de nuestra celebración por el nacimiento de Edith Piaf a quien consideramos equivalente en muchos aspectos. Me atrevería a decir que estas dos cantantes son vidas paralelas, no solo cronológicamente –las dos nacieron en 1915– sino en la similitud de infancias difíciles, experiencias dolorosas, adicciones intensas y talento excepcional.
Billie Holiday en alguna ocasión dijo: “Yo he vivido canciones como esa”. Abusos sexuales en la infancia, la experiencia de ejercer la prostitución a muy temprana edad, una adicción infame a la heroína, el abandono del padre, haber nacido de una madre que tan solo tenía 13 años y no podía con la responsabilidad; son acontecimientos que pueden destruir a un ser humano, pero también pueden intensificar las emociones y crear identificación con las letras más tristes al punto de llegar a transmitirlas como nadie.
Una de las interpretaciones más intensas e impactantes de Billie Holiday es la de Strange Fruit. Nadie como Billie para alternar la rabia y el dolor que debería transmitir una canción que describe el horror de ver cuerpos de hombres negros colgando de árboles después de linchamientos, una práctica atroz y racista que se dio durante décadas en el sur de los Estados Unidos y sobre la que un profesor judío creó un poema y luego una canción en 1937. Si bien Strange Fruit tuvo interpretaciones previas por parte del autor, la versión de Billie es profundamente recordada, se convirtió en el himno de los movimientos “antilinchamientos” y pasó a ser parte del Salón de la Fama de los Grammy en 1978.
Billie es tristeza y es encanto, al punto de tener múltiples tributos y reconocimientos décadas después de su muerte. La canción Angel of Harlem de U2 se refiere a esta intérprete –Holiday nació en Filadelfia, pero se mudó a Brooklyn y luego a Harlem, donde se hizo famosa con sus presentaciones en clubes nocturnos–, Regina Spector le canta Lady y en 1972 Diana Ross la interpretó en la película Lady Sings the Blues, una producción con muchos detractores que consideran que se la proyecta muy débil y no representa su vida y su carácter.
Mi tributo favorito a Billie Holiday viene en castellano y se llama Alma de Blues, una encantadora canción que llega de España con la agrupación Presuntos Implicados, frases como “El lamento que acunó su dulce oscura piel”, “Alma de blues, en su voz, dando vida a la pasión”, “Nadie nunca comprendió su lucha y su dolor” se presentan en la melódica voz de Sole Giménez.
Actualmente nuevos discos como Billie Holiday: Remixed and Reimagined dan nueva vida a esta dama como muchos la solían llamar, también la podemos disfrutar en sus grabaciones clásicas y les recomiendo acudir a videos de Billie (en YouTube se pueden encontrar algunos) para ser testigos de lo que es poner la vida en un jazz o un blues.
Ella Fitzgerald siempre será mi favorita, pero por el dolor y la nostalgia que fue capaz de transmitir Billie Holliday es únicamente comparable con Edith Piaf, la cantante francesa que deleitaba a los aliados al tiempo que lo hacía Billie Holiday en la Segunda Guerra Mundial.
EL AGUACATE en Radio City: FM 89.3 Guayaquil y FM 99.7 la Península, de lunes a viernes, 18:00