El mercado de valores local también brinda oportunidades para los pequeños inversionistas. Esta es una tendencia que despega lentamente en el país.
Parte de la tranquilidad económica de David Carrión crece vigorosa en las afueras de Balzar (Guayas), en donde el sol, la tierra y el agua ‘engordan’ la alcancía que este profesional de 25 años planea quebrar en el futuro. “A mediados del 2006 estaba buscando mecanismos de inversión que me generen rentabilidad. Me acerqué a una casa de valores sin saber nada al respecto, y allí me explicaron cómo ingresar a ese mercado con poco dinero”, señala este joven que decidió invertir en plantaciones de árboles de teca.
David compró 50 acciones con valor nominal de $ 1 por unidad y valor en el mercado de $ 12, por lo cual invirtió $ 600. “Eso es el comienzo, porque espero seguir comprando más acciones”, indica. ¿Los beneficios? En veinte años (cuando la teca esté lista para comercializarse) espera obtener una rentabilidad acumulada del 15% anual, lo cual es mucho más de lo que un banco le pagaría.
Ese negocio también lo motivó a invitar a un colega de su trabajo a participar con la misma cantidad. Jorge Maldonado, de 30 años, lo explica: “David me habló de esta posibilidad y me interesó porque quería invertir en un proyecto a mediano o largo plazo. No tenía conocimiento sobre este campo, pero quise aprender porque me dará beneficios cuando mis hijos (tiene un niño de 2 años y una niña de 3 meses) sean grandes. Mi esposa al principio tuvo dudas, pero luego me apoyó para esto”.
Sembrando un futuro
Tal negociación derrumba el mito de que el mercado de valores está restringido a potentados con grandes fortunas. Y aunque estas opciones de inversión con pequeños montos son nuevas en el país, Luis Álvarez, ejecutivo de la Bolsa de Valores de Guayaquil, espera que en el futuro sean algo normal.
De esa manera, cada vez más personas se beneficiarán de un ambiente que funciona de manera sencilla y beneficiosa para el inversionista, indica. “Los ahorristas generalmente buscan a los bancos para invertir por las vías tradicionales, por lo cual reciben generalmente entre el 3% y 5% de interés anual, mientras que esas instituciones cobran entre el 13% y 16% cuando prestan el dinero de los ahorristas a las empresas”.
Esa diferencia es lo que gana el banco como intermediario. “El papel de la Bolsa de Valores es canalizar la inversión del ahorrista directamente hacia una empresa. Por ese trabajo la Bolsa de Valores funciona como un comisionista que recibe el 0,09% de la transacción, mientras que la empresa y el ahorrista reciben y se ahorran mayores porcentajes que los manejados con el banco”, agrega.
La “desmaterialización” de las acciones es una de las vías que ayudará a ofrecer más opciones a los pequeños inversionistas, indica Álvarez, quien explica que esas negociaciones son registradas en forma automatizada, llevando un control en un sistema de registro electrónico de accionistas. En otras palabras, se elimina el documento físico que funciona como única prueba de la existencia de la acción. Hay 26 empresas nacionales con portafolio de acciones desmaterializado, afirma el ejecutivo.
La democratización del mercado de valores motiva a una interesante afirmación de Paúl Palacios, empresario y presidente de la casa de valores Albión, que comercializa las acciones de la teca. “Estados Unidos es la sociedad más socialista del planeta, porque los bienes de capital se encuentran en la mayor cantidad de familias. Esto gracias a que sus bolsas de valores también trabajan con pequeños inversionistas que adquieren los bienes de capital”, señala este profesional que se pregunta: ¿Quién no quisiera tener su dinero invertido en una bananera, camaronera o pozo de petróleo? “La bolsa permite conducir los ahorros a esos sectores”, indica.
Alfredo Barandearán, presidente de la casa de valores de Advfin, dice que lo principal radica en que los ecuatorianos comencemos a desarrollar una cultura de inversión. “Las personas deberían informarse más, ya sea en las casas de valores o a través de internet; por ejemplo, en la página web de la Bolsa de Valores de Guayaquil hay mucha información gratuita disponible y de gran utilidad para quienes estén interesados”.
Informarse es la clave, destaca Barandearán. Y así lo confirma David Carrión al recordar aquel día de junio del 2006 en que, sin conocimiento alguno de este mercado, se presentó a una casa de valores para averiguar más sobre el tema. Y pocos días después ya había ingresado al negocio de los árboles de teca... buscando sombra más fresca para su futuro.
Las casas de valores son el vehículo para acceder al mercado bursátil. La página web de la Bolsa de Valores de Guayaquil, www.mundobvg.com, contiene una lista de esas entidades.
David Carrión, 25 años, auditor en control de gestiones empresariales, invirtió en acciones de plantaciones de árboles de teca a mediados del año anterior, cuyos beneficios mayores serán generados en un plazo de 20 años.
Jorge Maldonado, ingeniero de sistemas de 30 años, también participa en tal negocio debido a su interés en invertir a mediano o largo plazo. Sabía poco sobre ese mercado, pero se dedicó a averiguar y confió en las recomendaciones de un amigo.
Luis Álvarez, vicedirector de operaciones y sistemas de la Bolsa de Valores de Guayaquil, considera que los ecuatorianos necesitamos mayor cultura sobre las posibilidades que brinda esa entidad para los ahorristas.
Paul Palacios, empresario y presidente de la casa de valores Albión, señala que las negociaciones en la bolsa permiten al ciudadano común dirigir sus ahorros directamente hacia los bienes de capital, lo cual debería ser mejor aprovechado por las personas.
Lo trascendental no es comenzar a invertir inmediatamente, lo importante es que las personas comiencen a informarse de las posibilidades de este medio”.
Alfredo Barandearán