Dos trepadores de árboles, con cascos amarillos, ascendían cuidadosamente con cuerdas y trepaban ramas para alcanzar la parte superior de algunos secoyas antiguos en un parque cerca de San Gerónimo, en el condado de Marin, llamado Roy’s Redwoods. A más de 60 metros por encima del suelo, cortaron ramas para usarlas en la creación de cientos de clones de secoyas.
Se espera que, en un par de años, cuando los clones midan entre 60 y 90 centímetros de alto, serán usados para crear bosques de secoya en otras partes de California y en todo el mundo.
La clonación “nunca se ha realizado con los organismos más altos del mundo”, dijo William J. Libby, profesor emérito de bosques y genética en la Universidad de California, en Berkeley, y miembro del consejo de la organización Save-the-Redwoods League. Libby ha ayudado a sembrar bosques de plántulas clonadas de secoya, en Inglaterra, Francia, Nueva Zelanda y otras partes, desde principios de los 80.
Uno de los bosques más grandes de secoyas no nativos se encuentra en Rotorua, Nueva Zelanda. Libby dijo que también había bosques de secoyas en Inglaterra, Francia, Chile, Escocia y España y continúa la búsqueda de otros lugar apropiados para sembrar más.
La palabra “clonación” podría ser engañosa, en el sentido de que no es nada tan difícil como clonar mamíferos.
Simplemente, significa cultivar una planta genéticamente idéntica. Con las secoyas, esto se logra al sumergir mucho tiempo una poda en una mezcla de hormona de crecimiento y luego plantarla en una cámara de niebla con temperatura y humedad controladas.
Ya se han hecho 900 podas, 300 de cada uno de los tres árboles tomados como muestra. Se requieren 20 podas convertidas en plántulas para reforestar aproximadamente media hectárea.
Usar los clones de los propios árboles más grandes y antiguos le da a los esfuerzos de reforestación “confiabilidad y control que no se tienen con las plántulas”, dijo Libby, ya que se desconocen las plantas progenitoras de una plántula.
La esperanza es que la naturaleza casi mítica de clonar los árboles avive el interés en la creación de nuevos bosques de secoyas en todo el mundo. Libby ayuda a encontrar árboles adecuados para clonarlos, así como sitios adecuados para sembrarlos.
El proyecto fue organizado por Champion Tree Project International, grupo sin fines de lucro, de Michigan, que ha ayudado a clonar muchos de los árboles vivos más grandes y antiguos. Los clones del proyecto son sembrados en lo que David Milarch, cofundador del proyecto, llama “bibliotecas genéticas” vivas en todo Estados Unidos.
“Podemos crear bosques de secoya de antecedentes antiguos en todo el mundo con estos súper árboles”, dijo Milarch. “Han demostrado que son supervivientes”.
El plan es crear una colección de clones a partir de por lo menos 100 de los árboles de secoya más altos y antiguos disponibles para ser clonados y donar un juego de ellos a quien quiera, y pueda, cuidarlos.
Sólo resta aproximadamente el 4 por ciento de los bosques de secoyas antiguas. Los árboles en el parque Roy’s Redwoods Open Space Preserve, cerca de Mill Valley, andan por el rango de los 76 metros de altura.
El Hyperion, el árbol más alto en el Parque Nacional de Secoyas, mide 115 metros y medio. Los especímenes más resistentes de secoyas pueden vivir dos mil años.
Steve Sillett, biólogo en la Universidad Estatal de Humboldt, quien estudia a las secoyas más altas, ha accedido a recolectar material para el proyecto.
Existen varias razones para crear bosques nuevos de secoyas, dijo Libby. Una es asegurar que existan poblaciones además de la original en California, en caso de que ésta contraiga una enfermedad o sea víctima del cambio climático. “También son mágicos”, dijo Libby.
“La gente se siente diferente en los bosques de secoyas”.