En medio de una batalla que se intensifica por los votos de las electoras demócratas, la campaña de Barack Obama, senador de Illinois, busca poner años de pensamiento feminista de cabeza, al alegar que el mejor candidato para las mujeres puede, de hecho, ser un hombre.
El mensaje que publicita a Obama, transmitido en un video, discursos y tema de conversaciones dirigidos a las mujeres, lo presenta como un hombre profundamente sensible a las necesidades y aspiraciones femeninas, criado por una madre divorciada, “un hombre a gusto con mujeres fuertes en su vida”, como lo expresa su esposa Michelle, y comprometido con las problemáticas importantes para el sexo femenino.
La naturaleza inédita de la candidatura a la presidencia de la senadora Hillary Rodham Clinton conlleva un fuerte atractivo para numerosas mujeres. Pero al igual que los demás aspirantes, Obama, que también busca hacer historia —al convertirse en el primer Presidente estadounidense negro— está obligado a cortejar los votos femeninos; hace cuatro años, el 54 por ciento de los integrantes demócratas de los congresos en Iowa eran mujeres, como también lo fueron el 54 por ciento de los electores en la primaria demócrata en New Hampshire. Los congresos se llevarán a cabo el 3 de enero, en Iowa, seguidos unos cuantos días después, el 8, por la elección primaria de New Hampshire.
En todo Estados Unidos, pero particularmente en los estados con elecciones tempranas, muchas de estas mujeres están enfrascadas en una conversación compleja, en la que la ambición de hacer historia las empuja a menudo en una dirección, mientras que consideraciones más convencionales, como la postura de un candidato respecto a la guerra en Iraq, las empuja en otra.
Mientras las campañas rivales buscan restarle votos femeninos a Clinton, rinden homenaje al significado más amplio de su candidatura. “Me parece que las mujeres deberían sentirse orgullosas del hecho de que la senadora Clinton sea candidata y de la índole histórica de su participación”, declaró Obama, en una entrevista. “Representa una auténtica señal de progreso”.
También indicó que trataba de transmitirles a diario a sus dos hijas la noción “de que tienen las mismas oportunidades y posibilidades que todos los demás”.
Pero agregó enseguida que el género de un candidato no es, y no debería ser, un factor decisivo. Las mujeres, indicó, “pueden tomar en cuenta toda una serie de problemáticas y decir: ‘¿Saben qué?
En parte por lo que ha vivido, este hombre va a pelear por nosotras’. Porque sé lo que significa que te críe una mamá divorciada que trata de trabajar, estudiar y criar a dos niños al mismo tiempo, sin ningún apoyo del padre. Son problemáticas por las que tengo verdadera pasión”.
Hace poco, la campaña de Obama organizó una serie de reuniones en casas, enfocadas en las mujeres en estados con elecciones tempranas; Michelle Obama les dijo sin tapujos a 700 mujeres activistas enlazadas vía conferencia telefónica: “Necesitamos su ayuda”.
Oprah Winfrey, conductora de programas televisivos de entrevistas y referencia cultural para millones de mujeres, ha dado su apoyo a Obama. El 8 de diciembre, se unió a su causa en Iowa, donde imploró a los electores que respaldaran su candidatura.
Atrajo a más de 15 mil personas en Des Moines y a aproximadamente 7 mil personas más en Cedar Rapids, dos de las mayores multitudes registradas en la presente campaña. Obama dijo de Winfrey que era una “gran amiga” que podía despertar interés en la campaña, pero agregó, “no soy el tipo de persona que cree que su respaldo, o el respaldo de quienquiera que sea, me garantice realmente votos”.
Algunas de las mujeres que respaldan a Obama admitieron haber tenido que superar sus reservas para hacerlo. “Para mí, que he sido fuertemente feminista la mayor parte de mi vida, la pregunta recurrente es:
¿Cómo no apoyar a la candidata?”, explicó Jean Lloyd-Jones, activista demócrata veterana de Iowa. “Y, francamente, es algo que me ha despertado muchas dudas”.
A final de cuentas, agregó Lloyd-Jones, le pareció que Obama era el candidato más progresista y sus propios instintos progresistas dominaron sus instintos feministas.
Los estrategas de Obama también subrayan que su estilo de liderazgo —su promesa de armar consensos y de evolución respecto a la política de polarización y temor— resulta atractivo para las mujeres.
Sumamente consciente de los estereotipos vinculados con los sexos, Clinton se ha esmerado por subrayar su fuerza y su credibilidad como potencial comandante en jefe y, de acuerdo con algunas encuestas, es vista como excesivamente calculadora por algunos electores.
Obama insistió en el hecho de que contender con una mujer no difería mucho de competir con un hombre.