Gobierno celebró aprobación de Carta Magna y la oposición cuestionó cambios en el procedimiento.
Referendo revocatorio. Evo Morales presentó ayer su proyecto de consulta popular para revocar su mandato y el de los prefectos, la mayoría opositores, pero bajo sus condiciones.
La nueva Constitución boliviana fue aprobada ayer por la mayoría oficialista, con las reformas que quiere el presidente socialista Evo Morales, entre ellas la reelección presidencial por una sola vez, pero empezando el próximo año, pues el periodo actual no cuenta.
La oposición dijo que no acatará el texto por ilegítimo, pues se cambiaron las reglas para que pudiera ser aprobado con solo dos tercios de los asistentes a la sesión (164) y no del total (255). Además, no hubo debate y se votó a mano alzada, en contra del reglamento.
Los asambleístas aprobaron la nueva Constitución en una jornada ininterrumpida de alrededor de 15 horas, desde la noche del sábado.
Los artículos fueron aprobados por dos tercios de los 164 asambleístas presentes, la mayoría del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales.
De los 255 asambleístas elegidos en el 2006 solo asistieron representantes de diez de los 16 partidos y agrupaciones ciudadanas.
La alianza derechista Podemos del ex presidente Jorge Quiroga y el centro derechista Movimiento Nacionalista Revolucionario del ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada, que suman 70 representantes, no asistieron a la sesión, aunque sí lo hizo la centrista Unidad Nacional, del magnate del cemento Samuel Doria.
Dado que la oposición se autoexcluyó y no participaba de la sesión, y que el oficialismo no tenía los dos tercios necesarios para aprobar el texto, los asambleístas cambiaron las reglas del juego y resolvieron que la nueva Constitución podía ser aprobada por dos tercios de los asistentes a la sesión.
Además, el nuevo texto constitucional tiene 411 artículos, que al igual que ocurrió durante la aprobación de primera instancia en la ciudad de Sucre, la sede original, solo fueron leídos en cinco bloques temáticos y después votados a mano alzada y sin que se los debatiera, desconociendo así lo establecido en el reglamento.
La Constitución aprobada “en detalle” será sometida a un referéndum ratificatorio, lo que implica que entraría en vigencia plena en el segundo semestre del 2008, según fuentes de la Asamblea.
La votación final se realizó en Oruro, luego de dos semanas de receso forzoso, que siguieron a la aprobación del texto “en grande” en Sucre, en medio de violentas protestas de estudiantes y vecinos que dejaron al menos tres muertos.
“Es una gran alegría para mí y para todo el movimiento popular, el movimiento campesino, obrero”, reaccionó el presidente Morales tras la aprobación de la nueva Constitución.
“Nació el sol para nosotros después de 500 años de oscuridad y queremos que ahora nuestra luz ilumine a nuestros hijos”, dijo orgullosa Esperanza Huanca, campesina asambleísta de Potosí, ataviada con su vestimenta multicolor quechua y entre música andina.
Pero la oposición, que incluye a la derecha política y a seis provincias (departamentos) antagónicas a Morales –Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, Cochabamba, Chiquisaca– de las nueve que tiene Bolivia, señaló que el procedimiento utilizado para la aprobación de la nueva Carta Magna es ilegal y anunciaron que no acatarán la nueva norma y que se reunirán en las siguientes horas para acordar las medidas de resistencia, entre ellas impulsar una “desobediencia civil”, pues “es impuesta y carece de consenso nacional”.