“Siempre me ha gustado la gastronomía, pero al principio empecé a estudiar administración, hasta que encontré esta carrera que juntaba las dos cosas que me atraían y fue una buena elección”, dice María Gabriela, quien a sus cortos 23 años ha hecho pasantías en hoteles importantes como el Gran Hyatt en Washington y sabe qué quiere: trabajar para ella misma, tener su propio negocio. Por lo que se ha puesto en acción ofreciendo un producto siempre llamativo para los fanáticos del dulce como son las galletas y los panes.
Tiene un surtido especial y diferente como son las galletitas de naranja y jengibre, de limón, con especias, de nuez con relleno de miel, naranja, nueces, y los biscotti de especias y almendras tostadas (galletas italianas muy sanas). Entre los panes elabora de todo, hasta el challah (de origen hebreo) y focachas para sándwiches de corte gourmet.
“Hago a pedido de todo un poco, también postres y ahora en Navidad voy a promocionar un cake de zanahoria y nueces, que es una delicia, y por supuesto voy a vender las galletas en cajas decoradas para esta ocasión y sueltas, por unidad, para eventos”, dice.
Heredó el gusto gastronómico de su abuela y su mamá, y aunque prepara platillos de sal no es lo que más le atrae, “el dulce es lo mío, nunca me empalago”. Prepara grandes cantidades de masa, que hornea al momento para entregar, y sus productos se mantienen frescos, como recién salidos del horno, por una semana, aunque dice haber probado galletas que ya tienen tres semanas de elaboradas y siguen deliciosas.
Sin duda en épocas de fiesta siempre es bien recibido un dulce regalo.