Edición del VIERNES 7 de Diciembre del 2007
Sambo - Logo
EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Nuevas puertas
    En bandeja
    Salud y belleza
    Del momento
    De viaje
    La mirada
    Moda
    Eventos
    Decoración
    De boca en boca
    Otros aires
    La Cristi
En bandeja 
Epicuro desde hoy con nosotros
La magia del champán rosado
ampliar imagen ampliar imagen

“Últimamente se ha desatado una verdadera fiebre por beberlo”.
Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
En las bodegas de Chandon , en Mendoza, me encontré frente a múltiples copas donde burbujeaban cosechas diferentes. Recordé que existía  una gama precisa de champañas según su grado de azúcar.

El demi-sec, medio seco que más bien debería llamarse medio-dulce, lleva una dosis de licor añadida antes del embotellado definitivo (33 a 50 gramos de azúcar), el seco (17 a 35 gramos), el extra dry (12 a 20 gramos), el brut (menos de 15 gramos) el extra dry (de 0 a 6 gramos), el extra brut (de 0 a 6).

No creo que los romanos hayan inventado aquel vino efervescente pues sabemos que los vinos de aquel terruño eran más bien tranquilos, es decir sin burbujeo. Sin embargo se nos habla de “titillum vinum”, lo que significaría: un vino que causa cosquillas. 

Mucha gente piensa que el champán debe servirse helado pero en Ecuador la temperatura aconsejable oscila entre 4 y 6 grados. Lo ideal es dejarlo  media hora en una hielera. Desde luego es una herejía brutalizarlo en el congelador aunque uno tenga prisa. La copa que usaban nuestros abuelos  debe proscribirse, por más que nos recuerde los pechos de la reina Maria Antonieta o de la Pompadour. En ella el champán tiene demasiada superficie, se volatiliza pronto. Un copa bien estrecha en forma de tulipán  o la llamada flauta resultan ideales. Ponen en evidencia las burbujas (también llamadas perlas) que suben desde el fondo de la copa formando como una chimenea, permiten una mayor persistencia de las mismas.

El champán rosado siempre tuvo muchos adeptos pero últimamente se ha desatado una verdadera fiebre por beberlo. Adula los ojos, es fresco, ostenta sabores frutados y hasta dulces. Las mujeres muestran muchas veces lo prefieren  aunque ciertas como Demi Moore o Brigitte Bardot prefieran el brut y luego un buen  tabaco. El Chandon rosé es adulón, realmente vistoso con su ropa de  salmón su aroma fresquísimo aunque discreto de frutilla y frambuesa, algo de albaricoque. Aquel color se logra a partir de una base de vinos blancos (Chardonnay, Semillon) y un añadido de Malbec. La formula original de los franceses, en el llamado “brut clásico”, incluye Pinot Meunier, cepaje que no da buenos resultados en tierras sudamericanas. El blanc de blancs se hace exclusivamente con Chardonnay y el blanc de noirs, vino blanco hecho con uvas negras, con pinot negro o pinot meunier, a veces los dos juntos. El rosado no incluye siempre vino tinto pues el pinot negro y el meunier pueden darle un tono ligeramente colorado.

El rosado es ideal para celebraciones sentimentales, fiestas de quinceañeras pero resulta ser un excelente aperitivo y hasta se puede servir sobre ciertos quesos o recetas de aves con salsa cremosa. La publicidad reciente de Chandon muestra a una hermosa mujer  con una copa de rosé emergiendo de un mar de rosas. Epicuro, al contemplar las pequeñas botellas piensa que es  brindis ideal para dos enamorados:  es el tú  y yo de la champaña. Ojalá lo podamos conseguir  pronto en nuestro país  donde encontraría una fabulosa acogida.


© Derechos Reservados Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados