- NOV. 29, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
La instalación de la Asamblea Constituyente es, aparte de un hecho político de primera importancia, un asunto mediático que bien puede ser un parteaguas. La operación del primer canal estatal de TV es en sí misma algo muy significativo. La función que se le ha dado al naciente medio de comunicación es poner al alcance de los televidentes las sesiones del plenario de la Asamblea. Por ahora el tiempo no ha dado para más. Y es que montar un noticiario tiene una complejidad que va más allá de lo técnico y que pasa por conformar equipos de trabajo, definir formatos, la estética y más que nada las líneas editoriales.
La mayoría de experiencias noticiosas en canales estatales en América Latina no han sido más que ejercicios propagandísticos de los regímenes de turno. ¿Puede ser distinto? Sí, y no soy prejuicioso, pero en su estructura actual el canal estatal no está blindado frente a presiones del Gobierno ni tampoco hay sistemas de vigilancia ciudadana que garanticen algún nivel de independencia.
Los canales privados tampoco la tienen fácil. ¿Podrán reflejar con equidad y una mínima profundidad los debates constituyentes? También soy escéptico en este punto.
Pero lo más curioso de todo este proceso es la fobia de los principales asambleístas de Acuerdo PAIS a la “farándula”. Con ello demuestran que se están tomando con tanta solemnidad que no admiten la mirada irónica de ‘En corto’ (los abanderados de la “política farandulera”) y el tomarse tan en serio nunca es bueno.