La Constitución del presidente boliviano, Evo Morales, aprobada el sábado en un cuartel militar de Sucre solo por sus fieles, nació herida de muerte, en medio de disturbios, “bajo fusiles” y con “sangre en las calles”, por lo que difícilmente superará su déficit de legitimidad, aseguraban ayer analistas, diplomáticos y prensa.
El diario paceño La Razón destaca que los constituyentes del partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), “atropellaron el reglamento” de la Asamblea al saltarse varios pasos del procedimiento establecido.
Recluidos en un liceo militar y sin opositores, los oficialistas aprobaron el nuevo texto en primera instancia, sin leerlo y a mano alzada.
“El MAS impone con sangre su constitución”, destaca El Deber de Santa Cruz y Los Tiempos de Cochabamba dice en su editorial que la democracia boliviana “está de luto”.
El ex presidente, Jorge Quiroga, líder del derechista Podemos, principal fuerza de oposición, dijo que es “una constitución acuartelada, escrita con fusiles y bayonetas y manchada con sangre sucrense”.
“Se promueve el tránsito hacia un Estado totalitario con uso de una violencia solamente vista en gobiernos (de) tiranos y fascistas”, afirmó ayer el presidente del Comité Cívico de la opositora región de Santa Cruz, Branco Marinkovic, quien además acusa al mandatario de “buscar la confrontación racial e ideológica”.