- NOV. 26, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
¿De dónde se propagó la plaga? No lo sabemos. Esta semana conversaba con un amigo colombiano y me decía que la práctica vino de la televisión de su país: ahora ya no hay horarios fijos para las series, solo un anuncio: “Vea su telenovela ‘Papito lindo’ luego de ‘Pasión de gallinazos’”.
De lo que sé, en Argentina sucede exactamente lo mismo. En los canales con más sintonía de la TV ecuatoriana hace mucho tiempo ya no hay horarios fijos (salvo con los noticiarios).
La medición de la sintonía minuto a minuto permite que los programadores decidan alargar capítulos de telenovelas por el tiempo que sea necesario para mantener la atención del televidente o reducirla a quince minutos si tiene bajo rating. Y en eso nada mejor que el formato telenovela porque es tan elástico como un chicle.
Con respecto al rating, me encontré en un artículo en El Universal de México, firmado por Álex Madrigal, unas frases divertidas: “¿Qué es el tal rating? Dicen que es un dios al cual todos los productores se encomiendan, le prenden una veladora y hay quienes hasta le rezan. En el ambiente de la televisión es el mesías: él le da órdenes a su apóstol, la publicidad, para decidir qué programa tiene derecho al paraíso: al aire.
“Nadie conoce cuál es su templo o sus mandamientos. Algunos ateos del rating tienen en cuenta el siguiente mandamiento: no desearás el rating de tu prójimo (la competencia), sobre todo si es malo”.