Domingo 18 de noviembre del 2007 Cartas al Director

Disposición absurda

Una vez más pagaremos justos por pecadores, una vez más abrimos de par en par la puerta de la corrupción.

Invito muy cordialmente al Director Ejecutivo de la CTG  a que permanezca tan solo cinco minutos en la intersección de las avenidas Quito y Nueve de Octubre para que vea quiénes  son los anárquicos, son los choferes profesionales no los deportistas; señor, recorra la ciudad y verá que la acción debe dirigirse a los profesionales del volante.

Señor Director de la CTG, termine con una cosa para que empiece con otra. Termine de una vez por todas con: a) carros sin placas o con películas antisolares; son carros fantasmas en los que con  facilidad se pueden cometer crímenes que se sumarán a la lista de los impunes; b) en virtud de que la contaminación no solo es humo, también es ruido, termine con las cornetas de las busetas y los taxistas; c)  limpie la CTG de tanto corrupto de manera que no se faciliten los servicios de permisos para películas y para rodar sin placas por atentatorios a la ciudadanía.

Si usted se empeña en esto  habremos ganado ya bastante sin invertir ni el Estado ni los ciudadanos un solo centavo, sino más bien financiado ampliamente a la CTG con los valores de las multas.

Recorra la ciudad un día cualquiera y constate usted mismo cómo las infracciones de tránsito se cometen en cada calle, en cada esquina y hasta en cada vereda.

Constate por usted mismo cómo, a manera de ejemplo, los mismos uniformados violan la Ley de Tránsito atropellando los derechos de sus conciudadanos al amparo del uniforme y de su arma de dotación que los vuelve inmunes tanto como nuestros legisladores. Constate cómo oficiales de la CTG parquean sus carros en las veredas y, para colmo de todo y en una actitud de desafío, lo hacen incluso con los mismos patrulleros de la entidad.

No emprenda en lo macro cuando lo micro se le escapa de las manos y no lo ha podido hasta el momento controlar.

Me permito sugerirle, con todo respeto, que tan solo se aplique la Ley de Tránsito y Transporte Terrestre, eso es todo, y lo único que como CTG puede por el momento hacer hasta que un Congreso no comprometido y altamente sensible (una utopía) legisle en el sentido de reformar la Ley de Tránsito en lo que respecta a las sanciones; las multas que se imponen son ridículas frente al mal que se causa.

Francisco Silva T.,
abogado, Guayaquil

 

Cartas al Director

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