Una vez más pagaremos justos por pecadores, una vez más abrimos de par en par la puerta de la corrupción.
Invito muy cordialmente al Director Ejecutivo de la CTG a que permanezca tan solo cinco minutos en la intersección de las avenidas Quito y Nueve de Octubre para que vea quiénes son los anárquicos, son los choferes profesionales no los deportistas; señor, recorra la ciudad y verá que la acción debe dirigirse a los profesionales del volante.
Señor Director de la CTG, termine con una cosa para que empiece con otra. Termine de una vez por todas con: a) carros sin placas o con películas antisolares; son carros fantasmas en los que con facilidad se pueden cometer crímenes que se sumarán a la lista de los impunes; b) en virtud de que la contaminación no solo es humo, también es ruido, termine con las cornetas de las busetas y los taxistas; c) limpie la CTG de tanto corrupto de manera que no se faciliten los servicios de permisos para películas y para rodar sin placas por atentatorios a la ciudadanía.
Si usted se empeña en esto habremos ganado ya bastante sin invertir ni el Estado ni los ciudadanos un solo centavo, sino más bien financiado ampliamente a la CTG con los valores de las multas.
Recorra la ciudad un día cualquiera y constate usted mismo cómo las infracciones de tránsito se cometen en cada calle, en cada esquina y hasta en cada vereda.
Constate por usted mismo cómo, a manera de ejemplo, los mismos uniformados violan la Ley de Tránsito atropellando los derechos de sus conciudadanos al amparo del uniforme y de su arma de dotación que los vuelve inmunes tanto como nuestros legisladores. Constate cómo oficiales de la CTG parquean sus carros en las veredas y, para colmo de todo y en una actitud de desafío, lo hacen incluso con los mismos patrulleros de la entidad.
No emprenda en lo macro cuando lo micro se le escapa de las manos y no lo ha podido hasta el momento controlar.
Me permito sugerirle, con todo respeto, que tan solo se aplique la Ley de Tránsito y Transporte Terrestre, eso es todo, y lo único que como CTG puede por el momento hacer hasta que un Congreso no comprometido y altamente sensible (una utopía) legisle en el sentido de reformar la Ley de Tránsito en lo que respecta a las sanciones; las multas que se imponen son ridículas frente al mal que se causa.
Francisco Silva T.,
abogado, Guayaquil