"Luego, ¿Tú eres Rey? - Bien dices: Yo soy Rey. Yo he venido al mundo para dar testimonio de la verdad.- ¿Y qué es la verdad?”. Dios Nuestro Señor es la verdad por esencia, y es verdad encantadora, es verdad que entusiasma el corazón; que este Dios Omnipotente se hizo hombre por mí, y me amó entre desprecios, entre burlas, entre toda clase de sufrimientos, y no por ser necesario para salvarme, pues unas gotas de su sangre bastaban para eso, sino por ser necesario al amor grande e infinito que ardía en su Corazón por las almas.
Señor y Rey nuestro, enséñanos a amar como Tú, sin retroceder ante el sacrificio y el dolor), pues queremos sufrir y amar, para que ni un solo corazón deje de amarte; hazlos todos tuyos. Amén.
Obsequio. Abrasarme con lo que me haga sufrir. Uniendo mi corazón al Corazón de Cristo Rey y mis intenciones a las suyas, rezaré:
Padrenuestro, Avemaría Y Gloria.