El fin de semana pasado viajamos en familia a la península de Santa Elena y nos sorprendimos que no exista control de la velocidad de los vehículos en la vía, no encontramos patrulleros ni grúas a lo largo de ella. A nuestro regreso, el domingo 11, aproximadamente a las 17:00, a la altura de los baños de San Vicente, un auto se había accidentado y tres personas heridas estaban en el piso y no había alguna entidad que socorriera a los mismos. Gracias a una clínica de la que conocíamos el número, mandó una ambulancia a rescatar y ayudar a los mismos. Imaginémonos en la época de turistas, feriados o movilizaciones masivas, el caos que se puede originar si no hay radares para el control de la velocidad, no hay patrullas de camino, ni ambulancias para la ayuda requerida.
Silvio Mosquera Peña,
Guayaquil