Miércoles 14 de noviembre del 2007 La Caja

Niñoesperanza

Formateado como una telemaratón clásica, el sábado pasado se realizó la nueva edición del show de Niñoesperanza, el único proyecto de responsabilidad social (por lo menos de gran alcance) que tiene un canal de televisión en nuestro país.

A las 17:00 se comenzó a emitir desde el coliseo Voltaire Paladines Polo. Los primeros en aparecer en escena fueron los intérpretes de la exitosa película de  Ecuavisa  Sueños de juventud, una especie de  High School Musical  en versión local, aunque sus productores lo nieguen.

Los chicos de entre 17 y 22 años han realizado numerosas actuaciones con gran éxito y el sábado no fue la excepción. Los miles de espectadores (se habla de cinco mil, según las crónicas) entraron en calor rápidamente.

En esta edición del show de Niñoesperanza me llamó la atención algo en especial: el creciente profesionalismo que han alcanzado los artistas ecuatorianos. Más allá de que puede o no gustar tal o cual propuesta musical, la puesta en escena, el dominio del escenario, el contacto con el público, la escenografía y el vestuario son más cuidados de lo que se podía ver hace algunos años.

Así, Niñoesperanza también sirve como termómetro del crecimiento del movimiento musical en el país.

Por lo demás, con más de 460.000 dólares recolectados, el espectáculo cumplió sus objetivos de donaciones que serán utilizadas, según se ha declarado, para programas sociales de nutrición y combate a la anemia entre los niños de los sectores más desprotegidos. Enhorabuena.
La Caja

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