- NOV. 12, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Si internet es culpable de algo, ese algo es la posibilidad de que hombres y mujeres puedan desnudarse públicamente sin pudor.
No me refiero a la pornografía, que en todo caso según las estadísticas, es la actividad más rentable y más abundante en la red de redes. No, la desnudez a la que me refiero es más inquietante y se refiere a las almas.
En la era pre-internet, únicamente los artistas, escritores y excéntricos tenían la oportunidad de mostrar su mundo interior. Inspirador unas veces, torturado y enfermo, muchas otras.
Esto alimentó la mitología del artista atormentado y condenado a cargar unos demonios que debían ser conjurados a través de la inspiración.
El internet ha quitado todo romanticismo a las enfermedades del alma.
En una era de lo no trascendente, tampoco las almas lo son.
Basta ir al Youtube, cargar un video donde se expone el odio que se siente por el mundo y a renglón seguido contar detalladamente cómo se va a asesinar a inocentes. Y entonces, mañana estaremos mirando las entrañas de un asesino serial en un país tan pacífico como Finlandia.
Luego del internet viene la televisión, que nos lo cuenta todo. O si no crea los reality shows para poder mirar expectantes las miserias de los más pedestres ciudadanos.
Y están los blogs, esos diarios íntimos pero públicos donde miles de adolescentes, hombres y mujeres, dan rienda suelta a su furia contra el mundo. Internet no ha causado nada, solo ha puesto las almas bajo la luz pública.