- NOV. 09, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Luego de varios capítulos de la telenovela de El Cholito es necesario hacer algunos apuntes. Salta a la vista que es un híbrido entre un sketch cómico y el género telenovelero. La mixtura no está plenamente lograda, de tal forma que en ciertos pasajes se tiende al melodrama sobreactuado y en otros parece una emisión más de ‘Vivos’.
Pero, la serie tiene sus momentos, sobre todo en el desarrollo del personaje de El Cholito y en la capacidad mimética de David Reinoso. Frente a él, los demás personajes de la trama –tanto los principales como los secundarios— no tienen peso ni profundidad. ¿Un ejemplo? Hay que ver a la familia del rico empresario dueño del canal de televisión: es solo una caricatura elaborada con lugares comunes.
En 1999, hace ya muchos años, el experto colombiano Omar Rincón planteaba: La fórmula del melodrama es exitosa en la medida en que todos los ingredientes que necesita existen en nuestra realidad: somos hijos de nadie que nos gustaría saber de dónde venimos e ilusionar un origen noble es un deseo válido; el ascenso social es algo que nos han vendido como utopía en nuestro pobre capitalismo; que se necesiten personajes malos para resaltar virtudes es obvio en un continente donde la gente se muere diariamente de envidia. Solo hay que cambiar el género, convertir a la “heroína” en “héroe” y tendremos a la telenovela de El Cholito de cuerpo entero.