El movimiento indígena de Ecuador está analizando la posibilidad de un levantamiento para impedir la explotación petrolera en una reserva natural por parte de la empresa estatal brasileña Petrobras, autorizada por el gobierno, dijo este viernes uno de sus máximos dirigentes.
"Si es que es necesario, si obligan las circunstancias, el movimiento se pondrá de pie para defender la soberanía. No descartamos de ninguna manera un levantamiento general, se está discutiendo", dijo Luis Macas, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie).
La organización, que presentó un recurso de amparo para dejar sin efecto el permiso ambiental otorgado a Petrobras, se opone a la extracción de crudo en los límites de la zona protegida, conocida como 'intangible' de Yasuní (noreste), uno de los parques naturales más extensos de Ecuador y donde habitan indígenas que rehúyen el contacto con el exterior.
Según Macas, la actividad petrolera supondrá el exterminio de los pueblos Tagaerí y Taromenani, que se desplazan por la zona intangible del Yasuní, conformada por unas 700.000 hectáreas de bosque húmedo, según organizaciones que velan por la supervivencia de esas comunidades.
Los pocos rastros que dejan a su paso (como lanzas cruzadas adornadas con plumas y utensilios) constituyen una de las pocas pruebas de que todavía subsisten.
"Estamos denunciando que la política petrolera en este país no ha cambiado. Sigue siendo extraccionista, de exterminio de los pueblos indígenas y de depredación", señaló el dirigente de la Conaie.
Los indígenas se movilizaron en 2006 para rechazar un acuerdo de libre comercio entre Ecuador y Estados Unidos, cuya negociación fue desechada finalmente por las autoridades de ambos países.
Petrobras planea extraer, hasta 2024, unos 40.000 barriles diarios de petróleo en el llamado bloque 18, lo que incrementaría en un 8% la producción de Ecuador, quinto extractor sudamericano, que prepara su regreso a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Correa pide alternativas para explotación
El presidente Rafael Correa autorizó los trabajos de la compañía, asegurando que su gobierno protegerá las llamadas zonas intangible y de amortiguamiento del Yasuní (de 950.000 hectáreas), por donde se mueven los indígenas tagaerí y taromenani.
El 27 de octubre Correa criticó a los ambientalistas adversos a la autorización y retó a esas organizaciones a presentarle una alternativa para reemplazar la explotación petrolera sin dejar sin recursos al país.
Correa alienta una campaña para dejar el petróleo enterrado en el corazón del Yasuní, a cambio de una indemnización internacional que sustituya en parte los recursos que dejaría de recibir por proteger el medio ambiente.