- NOV. 08, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
En casi todos los países donde se transmitió la franquicia televisiva ‘Bailando por un sueño’ fue un gran éxito de sintonía e impacto.
La fórmula de la famosa o famoso acompañado del soñador o soñadora compitiendo cada semana para perfeccionar la técnica de baile y lograr cumplir esas metas, casi siempre altruistas, fue lo suficientemente atractiva como para captar buenos niveles de sintonía y generar comentarios en todos los círculos sociales.
Ahora se ha comenzado a transmitir por Gamavisión la competencia internacional de ‘Bailando por un sueño’, donde se juntan los ganadores de los concursos de países latinos más los de Eslovenia y Rumania.
Pero el encanto de la fórmula inicial ya no funciona. Como no sabemos quién es quién entre los famosos y soñadores de cada país, no hay ese factor emocional de gente común y corriente mezclada con personajes de pantalla o de la farándula en pos de un objetivo común.
¿Qué resta? El baile en estado puro y allí está el mayor desacierto.
Los concursantes demuestran que sus habilidades son limitadísimas y que los coreógrafos tienen poco sentido de la gente con la cual trabajan al preferir las acrobacias al movimiento en pareja. El vestuario refuerza el efecto surreal, antes que establecer el ambiente propicio para cada baile.
Las bajas calificaciones que el jurado internacional otorga a casi todas las parejas son un reflejo de lo que decimos. Y eso que no pocas veces son excesivamente generosos.