El Real Madrid, que dominó a Olympiakos este martes en El Pireo, tuvo que conformarse con un empate sin goles (0-0) que le permite conservar su invicto y la primera plaza del Grupo C de la Liga de Campeones a dos jornadas para el final de la fase de grupos.
Paradójicamente, el Real Madrid hizo más méritos para ganar este partido que hace 15 días en el estadio Santiago Bernabéu, donde se impuso con sufrimiento 4-2 gracias a un Robinho estelar.
En Grecia, el veloz delantero brasileño intentó muchas cosas pero pecó de falta de altruismo con sus compañeros y de puntería.
En la primera parte, Robinho no pudo superar al guardameta Antonios Nikopolidis cuando el holandés Ruud van Nistelrooy, segundo máximo goleador de la Liga de Campeones (detrás de su compañero Raúl), estaba solo en el segundo palo (14).
En la segunda mitad, Robinho, en posición ideal, lanzó completamente desviado ante Nikopolidis (70).
El Real Madrid tuvo muchas más ocasiones, especialmente en botas de van Nistelrooy, que se encontró con el travesaño (35), y de su compatriota Wesley Sneijder, que puso a prueba los reflejos del veterano portero griego, de 36 años, con dos potentes disparos (68, 72).
Contrariamente al partido en Madrid, Olympiakos casi no inquietó la meta defendida por Iker Casillas.