La organización del Sony Ericsson Championship no pasó por alto el vigésimo cumpleaños de la serbia Ana Ivanovic y nada más terminar su partido contra la rusa Svetlana Kuznetsova, la balcánica fue sorprendida con una enorme tarta y un ramo de rosas.
En el centro de la pista principal del Telefónica Arena la jugadora de Belgrado acogió con emoción el detalle del torneo. Y, tal y como manda la tradición, cortó la tarta con la figura de un número veinte bañado en chocolate.
Resultó un momento inolvidable para la joven serbia. El día de su debut en un torneo de Maestras se saldó con un laborioso triunfo y culminó con una felicitación pública.
"Tengo motivos para estar feliz", señaló emocionada Ivanovic, que antes de degustar el dulce tuvo que emplearse durante casi dos horas y media para batir a la jugadora rusa, la número dos del mundo.
Nunca hasta ahora Ivanovic había formado parte del octeto que compone un Masters. Se ganó el derecho en este curso, después de terminar cuarta del ránking mundial, fruto del botín obtenido este año en Berlín, Los ngeles y Luxemburgo. O su condición de finalista en Roland Garros y Tokio. El esfuerzo tuvo premio. Y por primera vez en su carrera forma parte del octeto que disputa el Masters Femenino.
Su puesta en escena ante Kuznetsova, que derrocha experiencia por los cuatro costados, fue abrumadora. Vive en Madrid su segunda experiencia seguida y la tercera, en global, que acumula su historial.
Es la segunda del ránking, sólo superada por la belga Justine Henin. El curso ha sido notable para la tenista de San Petersburgo, a pesar de que sólo conquistó New Haven y se quedó en puertas del Abierto de Estados Unidos y de los torneos de Doha, Indian Wells, Berlín y Roma.