PERDONAR
Al comenzar un momento de silencio, doy gracias por el perdón de otros. Siento una conexión íntima con cada uno de los miembros de mi familia y amigos, y aprecio su amor, su aceptación y apoyo.
Extiendo mi perdón a la gente con quien he tenido roces. Sé que hay una solución correcta y perfecta para cada situación difícil que hayamos pasado juntos. Afirmo las bendiciones del bien de Dios para nosotros, según ofrecemos y recibimos perdón.
Al llenar mi corazón de esperanza, siento serenidad en mi alma. Siento que el peso de la confusión y preocupación se levanta de mí. La paz y el amor de Dios están en mí y me rodean. Perdono, y al perdonar, soy libre para disfrutar completamente de la gente y el acontecer en mi vida. Perdono y, al hacerlo, disfruto del gozo de vivir.
–Nehemías 9:17
“Pero tu eres Dios perdonador, clemente y piadoso”.