La mastopexia es una operación que requiere bastante experiencia y buen criterio clínico-quirúrgico de parte del cirujano. Hoy la técnica de mayor prestigio es la vertical.
Para cualquier mujer tener unas mamas firmes, redondas y naturales es el símbolo de feminidad más preciado, y mostrarlas así brinda seguridad, sensualidad y juventud.
Además, cuando lucen elevadas son más atractivas no solo ante el sexo femenino sino masculino. Sin embargo, por el paso del tiempo, los embarazos, las subidas y bajadas de peso o la lactancia tienden a caer, sobre todo si son de mayor tamaño.
Para el cirujano plástico Diego Guevara Vivero, jefe del Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Alcívar, las mujeres mediante una cirugía plástica llamada pepsia de mamas o mamoplastia pueden elevar los senos. Esto se hace con prótesis o sin estas, según el diagnóstico, que consiste en corregir la caída del complejo areola-pezón y la redistribución del tejido glandular y graso.
“Es una operación que requiere bastante experiencia y buen criterio clínico-quirúrgico de parte del cirujano”, asegura el doctor Édgar López Suéscum, profesor adjunto de cirugía plástica de la Universidad de Louisville-Kentucky, en Estados Unidos.
La elevación de mamas, según Guevara, es una cirugía de mucha planificación e implica un grado superior de preparación para realizarla. Para hacerla hay varias técnicas, pero las más comunes son con cicatriz en T invertida, en L y vertical.
“La técnica en T consiste en dejar una cicatriz en forma de ancla a lo largo del surco submamario. En cambio la L es una variación de la T y tiene una sola rama de la ancla”, manifiesta el cirujano plástico Carlos Márquez Zevallos, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética.
Pero la de mayor prestigio es la vertical tipo Lejour, popularizada por la cirujana plástica belga Madeleine Lejour. “La gran diferencia con otras técnicas sin desmerecerlas es que deja una pequeña cicatriz que evoluciona muy bien porque no hay tensión en los bordes y es poco notoria al año de evolución. Además, el resultado es duradero y deja un pecho natural”, afirma Guevara.
Con o sin implantes
Según López, existen diferentes tipos y grados de senos caídos (ptosis mamaria) y el uso o no de implantes, que pueden ser de solución salina o de gel de silicón cohesivo, depende mucho del volumen o tamaño de la mujer que solicita la mastopexia o elevación mamaria.
Hay muchas que tienen suficiente volumen de senos que no necesitan implantes. Sin embargo, por la naturaleza del problema de caída de las mamas, a veces hay que poner, si la paciente lo desea, implantes pequeños debajo del músculo pectoral para llenar mejor el polo superior de las mamas, que es muy deseado desde el punto de vista estético, sensual y de modas de vestidos.
La paciente con senos pequeños (copa A-AA-B) y caídos, según López, si solo se hace una elevación sin ponerse implantes “termina con senos pequeños de todas maneras más las cicatrices de la operación”.
Implantes mal colocados
Los implantes se pueden poner debajo del músculo pectoral en la mayor parte de los casos lo que facilita someterse a exámenes mamarios (eco o mamografía) o la lactancia materna.
Sin embargo, se requiere de una mayor experiencia quirúrgica y más tiempo operatorio, pero da mejores resultados a largo plazo. Asimismo, es más fácil reoperar a una paciente especialmente si es delgada y de poco peso corporal.
“Los implantes puestos debajo del pectoral contribuyen a una apariencia más natural de los senos. Hay gran diferencia entre tener senos grandes y llamativos para televisión o tener senos bonitos y de aspecto natural”, dice López.
Guevara indica que el post operatorio es más doloroso cuando las prótesis están colocadas debajo del músculo. Pero la ventaja es que sangran menos que las supramusculares.
Además, la cirugía de elevación de mamas puede durar de dos a cuatro horas y se la hace con anestesia general en una clínica u hospital. El tiempo de recuperación es de ocho a diez días.
Recomendaciones
Antes de someterse a una elevación de mamas es importante saber si hay antecedentes de cáncer de mamas en la familia u otras enfermedades de los senos, así como diabetes, hepatitis, coagulopatías, problemas cardiacos o hipertensión arterial, entre otras.
También deben seguir las siguientes sugerencias, según Édgar López. Estas son:
- Examen de sangre de rutina.
- Una consulta con el cardiólogo o internista. Previene muchos problemas post operatorios.
- Un electrocardiograma. Es muy importante para el anestesiólogo.
- Decir qué medicinas está tomando que podrían afectar el proceso de anestesia o de coagulación.
- Saber si son fumadoras de cigarrillos. Estas presentan un riesgo quirúrgico serio no solo desde el punto de vista cardiovascular y pulmonar, sino de sangrado y cicatrización.
- Si consume bebidas alcohólicas. Aunque sea moderado o mínimo se lo debe suspender por lo menos diez días antes de la operación.
- Someterse a una mamografía y complementarla con un examen de ultrasonido en casos de dudas si hay quistes o tumores.
Después de la cirugía
- Si le colocaron implantes debajo de la glándula y encima del pectoral necesita seguir un programa de masajes una vez que las molestias post operatorias inmediatas hayan pasado.
- Use sostenes que no hagan presión indebida en ninguna parte del seno. El cirujano tiene la responsabilidad de ayudarla a escoger aquel que no sea solamente sexy, sino también funcional.
- No se ponga ungüentos o cremas a lo largo del surco debajo de las mamas, para evitar dermatitis e intertrigo (micosis).