Al unirme al amor eterno de Dios, mi corazón se llena de paz.
PAZ INTERNA
A veces parece que uso una lupa para observar detalladamente los detalles de mi vida. Si no puedo ver el panorama completo del propósito de mi vida, mis actividades y responsabilidades pueden llegar a ser intensas e incómodas. Pero la paz que deseo nunca está fuera de mi alcance.
En momentos reflexivos de comunión con Dios, recibo inspiración espiritual y llego a ver todo con una perspectiva diferente. Reconozco que el amor divino me sustenta durante el día. Al ponerme a tono con este amor, toda preocupación se alivia. Al centrarme en el amor de Dios, mi vida adquiere una nueva perspectiva. Lleno de paz, puedo realizar mis tareas fácil y eficientemente.
Donde vaya y en todo lo que haga, soy uno con el amor eterno de Dios.
–Romanos 15:13
“Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en la fe, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”.